Santiago Toste / Santa Cruz de Tenerife
El Parque García Sanabria vivió ayer la jornada inaugural de la XXIV Feria del Libro de Santa Cruz de Tenerife. Y si fuera posible medir los intangibles, se podría afirmar que la gran fiesta literaria de la capital tinerfeña arrancó con kilómetros de ilusión y toneladas de incertidumbre, dentro de ese pavoroso escenario que hemos convenido en llamar crisis económica.
Los encargados de abrir esta convocatoria, que hasta el 3 de junio incluirá más de 80 activi- dades, fueron el director general de Cooperación y Patrimonio Cultural del Gobierno regional, Aurelio González; el gerente del Organismo Autónomo de Cultura del Ayuntamiento capita- lino, Jerónimo Cabrera, y la presidenta de la Asociación de Libreros de Tenerife, Remedios Sosa.
“Sacar el libro a la calle es para nosotros el acontecimiento cultural más importante del año”, subrayó Sosa. “Atravesamos momentos complicados -detalló-, a lo que se añade los recortes en cultura de las administraciones públicas”. “Pero no tiramos la toalla y el sector está unido, el único modo de poder salir adelante”, dijo Sosa, quien tuvo un recuerdo para María Teresa Rodrigálvarez, fallecida este 2012, responsable de la librería Ifara y que dedicó buena parte de su vida “a la difusión de la cultura”.
Ésta es la segunda feria a la que acude Izaskun Legarza, responsable de la Librería de Mujeres de Canarias. “Mi deseo es que nos visite la gente y conozca la cantidad de librerías que hay en la Isla -señala-, y también que compruebe que, además de bestsellers, hay pequeñas editoriales que publican libros muy buenos. Todo eso y, por supuesto, que sepan que aquí existen jóvenes escritores con mucho que decir”.
Alberto Díaz, propietario de la librería El Atril, se muestra ilu- sionado con la feria; una cita que, de alguna manera, servirá “para compensar” los flojos resultados deventasquesedaneneldíaa día. “Por fortuna -indica-, la clientela es fiel; pero lo malo es que, con la crisis, si antes compraban dos o tres libros, ahora se lo piensan y sólo adquieren uno”.
De forma similar se expresa Sara Batalla, de la librería Canarias, quien asevera que vive la feria con “un montón de esperanza”, pese a que el libro es hoy “un artículo de lujo porque, en estas circunstancias, hay otras prioridades”. Batalla considera que el García Sanabria es el mejor marco para una cita de este tipo, aunque ha echado en falta una mejor organización. “Ha habido descontrol y sólo hemos tuvimos un día para montar los puestos”, argumenta.
Ánghel Morales, de Ediciones Aguere, va más allá y considera que la feria ha estado “pésimamente organizada”, al entender, por ejemplo, que no se ha trabajado con antelación en darla a conocer. “Por no haber -detalla-, no hay ni marcadores de libros ni carteles con la programación”.
Morales entiende que, más allá de las ventas, esta convocatoria cultural es un buen instrumento para la promoción de títulos y autores. “Y también -apostilla- para que se cumpla el ritual del encuentro del escritor con sus lectores”.
Música, papel, literatura…
El segundo día de feria arranca a las 11.00 horas con un encuentro y demostración de papiroflexia a cargo deEnrica Menozzi, además del tallerde ilustración y diseño del Colectivo de Ilustradores Canarios. Al mediodía, Mónica Plasencia presenta el libro de Miguel Aguerralde Última Parada: La Casa de Muñecas. La actuación de alumnos del Conservatorio Profesional de Música de Santa Cruz de Tenerife y el encuentro con Nisa Arce, autora de Wishbone, cierran la jornada de la mañana. Por la tarde (17.00 horas), Cuentos Decorados y Surrealistas ofrecerá una lectura dramatizada de A los gatos les gustaba Ana, de Melu Vallejo. Algo similar ocurrirá con el libro La Garnacha. Esto es la guerra, de Óscar Bacallado (19.00 horas). Luego, Fernando Estévez presenta En busca del pasado guanche, de José Farrujia, y para concluir, Fran Baraja y La Banda Reparte ofrecerán un concierto.

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