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Isaac de Vega, el último fetasiano

El escritor, miembro de la Academia Canaria de la Lengua desde el año 2000, falleció el lunes 3 de febrero de 2014

Isaac de Vega, en una imagen tomada en el año 2005. / DA

N. G. / F. D. | Santa Cruz de Tenerife

“Está absorto, hundido en el desplazarse de las múltiples órbitas, ahora el corazón inmóvil, neutro como un agua tranquila y pura. Una paz de momento ha dejado sus arterias sin latido. Está fuera de su cuerpo, que cae. Se recuesta hacia atrás. [...] Cierra los ojos” (Conjuro en Ijuana, 1988). Pocos autores de la historia reciente de la literatura canaria -puede que ninguno- lograron el nivel de respeto y admiración como lo hizo Isaac de Vega (Granadilla de Abona, 7 de noviembre de 1920-Santa Cruz de Tenerife, 3 de febrero de 2014) con “una reacción contra el ambiente hostil, una no conformidad con lo que de forma aguda regía en ese entonces: guerra, persecuciones y violencia”, actitud elevada a la escritura con títulos como Antes del amanecer (1956), Fetasa (1957), Parhelios (1977), Pulsatila (1988), Tassili (1992) o El cafetín (2002).

El Premio Canarias de Literatura (1988) cerró ayer definitivamente “los ojos”, derrotado por una grave enfermedad, para adentrarse en el ansiado mundo “metafísico-religioso” que tanto preconizó y terminar de convertirse en fetasiano porque, tal y como manifestó su compañero de experiencias vitales e intelectuales Rafael Arozarena (1923-2009): “Uno es fetasiano únicamente cuando se muere”. El funeral por el aclamado escritor y fundador de Fetasa tendrá lugar hoy, a partir de las 16.30 horas, en el Tanatorio de Servisa.

Isaac de Vega estudió Magisterio en la Universidad de La Laguna y ejerció como docente en Tenerife, La Gomera y en El Hierro. Si bien fijó su residencia en La Laguna, vivió su infancia en Igueste de San Andrés, donde su madre, maestra como su padre, daba clases y cuya vivienda heredó. Al igual que muchos escritores de la posguerra en Canarias, inició su su extensa carrera literaria colaborando en diversas publicaciones isleñas, como La Tarde, en cuyo suplemento Gaceta semanal de las artes publicó tanto narraciones como estudios críticos.

Contrario a la literatura comprometida, realista y social, y decidido a no seguir las modas en las letras de sus tiempos, su producción narrativa está integrada por títulos existencialistas como Fetasa (1957), Antes del amanecer (1965), Parhelios (1977), Pulsatila (1988), Tassili (1992, finalista del Premio Nadal), Carpanel (1996) y El cafetín (2002). Asimismo, en lo que a relatos cortos respecta, destacan sus colecciones Cuatro relatos (1968), Conjuro en Ijuana (1981), Siemprevivas (1983), Siete cuentos (1994), Cuando tenemos que huir y otras historias (1997) y Gehena y otras historias (1998).

También es autor del ensayo Literatura y vivencia (2002). Sus Obras completas, editadas en cinco volúmenes, se publicaron en 2005 y en 2006 participó, junto a Rafael Arozarena y otros tantos escritores, en el ciclo Fetasa, que la Obra Social y Cultural de CajaCanarias organizó en su sede de Santa Cruz. En 2001 ingresó en la Academia Canaria de la Lengua con un discurso que versó sobre Literatura y vivencia.

Rafael Arozarena e Isaac de Vega,

Rafael Arozarena e Isaac de Vega, las dos referencias fundamentales del movimiento fetasiano. / DA

Movimiento cultural

Autor de un universo literario “muy abierto, muy reflexivo, muy crítico y muy filosófico”, fue finalista en 1955 del Premio Viera y Clavijo con la novela Fetasa, una obra “extraordinaria”, “fetasiana” y “kafkiana” que supuso el nacimiento oficial de un movimiento cultural que trascendía lo meramente literario, y que estuvo integrado por el narrador Antonio Bermejo (1926-1987), José Antonio Padrón (1932-1993), considerado el teórico del grupo, el periodista Francisco Pimentel, así como sus dos referentes fundamentales, Isaac de Vega y Rafael Arozarena. Según describe el también escritor y profesor de Literatura Española de la Universidad de La Laguna, Juan José Delgado Hernández (1949), “Fetasa probablemente sea una creencia y, en ese sentido, cada quien del grupo, libérrimamente, intuye un mundo dinámico y propio. Fetasa pudiera ser un grito, un salvoconducto con el que sobrepasar unas realidades ya impuestas, cotidianas, las cuales en nada suenan con la existencia única e irrepetible del ser humano”.

Domingo Luis Hernández (1954), profesor de Literatura Hispanoamericana de la Universidad de La Laguna, cree, asimismo, que los miembros de Fetasa construyeron “un universo sectario”, un mundo “de los confabulados, de los instruidos”, frente a los otros. Y en este cosmos de las letras, destacaban por su afán de “reconstrucción del mundo con la palabra” y la “necesidad de la tierra en que pisa para construir ese mundo”, siendo esta última una de sus armas: “Necesitan el paisaje para construir” ese mundo.

Fiel a su aprecio de la soledad y la independencia, Isaac de Vega se ha despedido de las letras de manera callada, humilde y sensible, dejando tras de sí lo que Rafael Arozarena definió como “un comportamiento excelso”. De eso, de la interpretación del ser humano en relación con el medio ambiente, hizo gala toda su vida, convencido de que “Fetasa significó una sublimación de la conducta del hombre, una necesidad de arcangelización de la vulgaridad o chabacanería en que se hallaba sumida la sociedad que nos rodeaba”.
Puede que Isaac de Vega se haya reencontrado ya con su idolatrada “región de Anaga, paisaje consustancial con su ser, diferente de los del norte o los del sur”, tal y como él mismo describió en Conjuro en Ijuana (1988).

Juan Manuel García Ramos
Escritor, profesor y político

“Ha muerto una metafísica insular”

“Hoy [por ayer] muere una metafísica insular, quizás la única que hemos tenido”, comentó ayer el escritor, catedrático y político tinerfeño, quien aseguró que lamentaba “mucho” el fallecimiento de Isaac de Vega, “todo un referente intelectual”. García Ramos subrayó que De Vega marcó “toda una etapa en la narrativa canaria” junto a Rafael Arozarena, Antonio Bermejo y José Antonio Padrón.

Juan Cruz
Escritor y periodista
“Es el narrador más interesante que existió desde la posguerra”

“Era un escritor con una enorme intuición para las vanguardias. Por eso, se atrevió con un movimiento que tiene que ver con la fantasía y la búsqueda de lo más terrenal”, resaltó Cruz, quien precisó que su literatura siempre le recordó a la de Rulfo y a la de Onetti. “Es el narrador más interesante que existió entre nosotros desde la posguerra, una mirada radical a la literatura”, destacó el periodista y escritor portuense.

Sabas Martín
Poeta, narrador y periodista

“Pienso en Isaac vivo, para que la muerte no tenga la última palabra”

“Pienso en Isaac vivo, para que la muerte no tenga la última palabra”. Así habló ayer Sabas Martín sobre la pérdida del autor nacido en Granadilla de Abona. Martín apostilló que la “literatura queda hoy más a oscuras y más en silencio”. “Que Isaac de Vega es uno de los grandes está fuera de toda duda; más allá de su ejemplo y honestidad como escritor, está su ejemplo ético y su ejemplo como persona”, afirmó.