la crítica >

Bravo por el Festival – Estrella Ortega

El pasado 30 de enero el Festival de Música de Canarias en su 31 edición nos presentó un programa bellísimo, novedoso y coherente de la mano de la formación musical I Turchini, fundada en 1987 por su director Antonio Florio, especialista en la recuperación del repertorio napolitano de los siglos XVII y XVIII, que en esta ocasión se centra en la casa de recogida La Pietà de Turchini y las figuras relevantes de la época que se relacionan, de alguna manera, con ella y los teatros de Nápoles del siglo XVIII. Como no podía ser menos, gracias a la investigación y el estudio de estas dos centurias en Nápoles, el recorrido tanto musicológico como social incide en profundidad en cómo, dónde y por qué los compositores trabajaron y escribieron esta diversidad de obras que configuran el germen de lo que luego sería la técnica vocal italiana, el bel canto y la necesidad de una mayor riqueza tímbrica. La soprano Valentina Varriale inicia la velada con dos arias de Li zite’ ngalera (Los amantes en galeras), ópera cómica de Leonardo Vinci, por cierto la comedia para música más antigua que se conserva, seguida de una sinfonía de la ópera dramática Partenope y dos arias más de La Caduta dei Decemviri (La Decadencia del Decenvirato), obra también dramática del mismo autor. Continúa un Concerto grosso en La menor de Pietro Marchitelli, para seguidamente finalizar esta primera parte con un aria de Artaserse, ópera dramática de Leonardo Vinci.

Después de la pausa, una nueva aria de L’Alidoro (comedia per musica) de Leonardo Leo, continuando con una sinfonía de Domenico Saro perteneciente a Ginevra Regina di Scozia. Sigue Didone Abbandonata, de Niccolò Piccinni, con su aria Son regina e son amante. De Nicola Fiorenza, la Sonata per violino e archi in La menore, otra aria de Artaserse y finalmente una tonada tradicional del fin del siglo XVIII de autor anónimo, Lo cardillo (El pardillo). Así, estilos vocales además de obras instrumentales se despiertan de su letargo junto a los hombres que los hicieron gracias a intérpretes como los que esa noche nos hicieron degustar esos magníficos inicios. Mención especial merece Valentina Varriale por su versatilidad, agilidad vocal y expresividad interpretativa.