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Postales de India

El fotógrafo de viajes Ankor Ramos adelanta algunas de las imágenes que formarán parte de su nueva exposición. / IMAGEN DE LA EXPOSICIÓN

El fotógrafo de viajes Ankor Ramos adelanta algunas de las imágenes que formarán parte de su nueva exposición. / IMAGEN DE LA EXPOSICIÓN

J. F. J. | Santa Cruz de Tenerife

El fotógrafo de viajes Ankor Ramos ultima un nuevo proyecto expositivo, esta vez, con imágenes de su última estancia en India. Un país lleno de colores y situaciones, pero sumamente caótico, describe el autor, al punto de que de poco o nada sirve planificar un itinerario o proveerse de un buen listado de consejos. Tras la notable acogida que tuvo su anterior muestra, sobre la ciudad turca de Estambul, su gente y rincones, la idea de Ramos es repetir la fórmula y apoyarse en el compositor Jesús Agomar para la creación de una banda sonora que complemente la futura exposición. Con Istambul, una ciudad entre dos fronteras, el resultado fue tan satisfactorio que la pieza musical creada por Agomar acabó sonando en Hollywood, como nominada para los premios Music in Media Awards en la categoría de música instrumental contemporánea.

Mientras que el compositor de Los Realejos trabaja ya en los acordes que acompañarán las fotos sobre India, Ankor Ramos, de profesión policía local en Santa Cruz, ha empezado a preparar la selección de sus mejores instantáneas. Un proceso complejo, ya que “cuento con más de mil fotos editadas y la idea es quedarme con unas 30”, dice.

Aunque el viaje solo pudo prolongarlo durante apenas un mes, debido a sus obligaciones laborales en la Isla, y pese a la enorme dificultad que plantea el país para desplazarse de un punto a otro, Ankor Ramos pudo driblar la adversidad y logró acercar su cámara a muchas de las peculiaridades cotidianas y lugares que caracterizan a la población india.

Cuenta que lo suyo, más que los paisajes y monumentos, son las imágenes de personas, de momentos, y ahí encontró un filón en el segundo país más poblado del mundo solo por detrás de China. Nunca había estado en un destino que diera tanto juego en este sentido. Para lo bueno y para lo malo.

“Es un viaje complicado, no es la Riviera Maya. Un país complejo y difícil, tanto en transporte como en sus condiciones de vida. Hay que hacer un esfuerzo enorme para adaptarse. En particular, se me hicieron muy difícil las condiciones higiénicas. Es imposible comer en la calle”, cuenta.

Ramos, que antes había cruzado en moto una parte del continente africano (desde Ceuta a Senegal) y visitado otros lugares de Asia como Vietnam y Turquía, no halla comparación posible con lo que se encontró en India. Un lugar donde casi cualquier escena es capaz de impactar al visitante. “Llama la atención el desprecio a la sanidad”, insiste. “Les da igual tirar lo que sea a la calle, todo está sucio. También me sorprendió el sistema de castas, cómo se divide la sociedad y la invisibilidad a la que se condena a los más pobres. Impresionante”, señala. Otra cosa, aclara, es el trato con la gente, “muy amable y casi siempre tolerante” a la hora de ser retratada. “Se ve que están hechos a la situación, pues posaban sin problema”. Los contratiempos con los que se topó fueron más de logística. “Un día me perdí con el tren, no me paré donde debía y acabé 100 kilómetros más allá del destino previsto. Tardé siete horas en recuperarlos. Me encontré en medio de la nada”, recuerda. Ya en casa, y con los preparativos en marcha de lo que será la exposición fotográfica resultado de este viaje, Ankor Ramos empieza a cavilar cuál será su siguiente destino. “Me gustaría ir a Latinoamérica”, dice.