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‘Map to the Stars’ – Por Manuel E. Díaz Noda

MAP TO THE STARSPese haber alcanzado su momento de mayor popularidad con películas de estudio como La Zona Muerta o La Mosca, lo cierto es que el idilio de David Cronenberg con Hollywood fue breve. Tras probar las mieles de la Meca del Cine a mediados de los 80, el cineasta regresó a sus producciones pequeñas e independientes en Canadá, donde siempre ha ejercido como uno de los principales impulsores dentro y fuera de sus fronteras de la cinematografía nacional. Fugaz, pero intenso, ese periodo dentro del canon permitió a Cronenberg hacerse una idea clara de cómo funciona ese microcosmos de envidias, ambición desmedida, comportamientos perversos y endogámicos y fantasmas internos, es decir, lo que en esencia es el macabro universo cinematográfico propio del director. Sátira corrosiva y drama escabroso, Map to the Stars parte de un guion original escrito por Bruce Wagner, autor que se alimenta aquí de su conocimiento del entorno gracias a la época en que era conductor de limusinas (como Jerome, el personaje interpretado por Robert Pattinson). Wagner no pretende dar un retrato exhaustivo de Hollywood, pero sí escarba en la llaga de una sociedad hipócrita, superficial y frívola, que se rige por intereses creados y amistades peligrosas. Así, temas como lo efímero de la fama, el sexo como elemento de canjeo o el consumo de todo tipo de sustancias con el fin de soportar el vacío existencial de una vida insustancial perfilan un retrato de la industria del cine y sus participantes poco halagador y bastante grotesco. Por su parte, Cronenberg reincide en elementos recurrentes como personajes de psicología estriada, con traumas internos que les aíslan de la realidad, y que somatizan de forma física (como las quemaduras de Agatha) hasta eclosionar de forma agresiva e incontrolada. Para ello, el cineasta hace uso de su habitual puesta en escena aséptica y estilizada, emocionalmente fría, pero donde las secuencias más explicitas sirven de contraste con ese entorno de sentimientos silenciados. El director echa mano también de su habitual habilidad para la dirección de actores, destacando especialmente una soberbia Julianne Moore y un inquietante Evan Bird. Map to the Stars supone, por lo tanto, un interesante acercamiento a ese crepúsculo de los dioses que es Hollywood, aunque para ello peque de demasiada frialdad y un tono excesivamente cerebral que resta al conjunto impacto emocional, además de una trama argumental rica y jugosa, pero a la que le falta algo de cohesión para poder concretar mejor los múltiples hilos narrativos que la conforman. Con este título, Cronenberg sigue definiéndose como un hábil cronista de nuestra sociedad, aunque en esta ocasión el tiro no resulte tan certero como se esperaba de él.

Ya en cines.