TEATRO >

Vanguardistas escénicos

cultura
cultura1

Domingo Pérez Minik. / Fondo E. Westerdahl

El Teatro Guimerá, a finales de los años 20. / FEDAC-Cabildo de Gran Canaria.

BENJAMÍN REYES | Santa Cruz de Tenerife

Tras Jardín Barroco (2014), un proyecto mitad documental, mitad videocreación, Jairo López, arropado por sus compañeros de la productora Digital 104 y el apoyo institucional del Organismo Autónomo de Cultura del ayuntamiento capitalino y el Gobierno de Canarias, estrenó el pasado viernes en el Teatro Guimerá su segundo documental: Modernos. Teatro de vanguardia en Canarias, coincidiendo con el 85 aniversario de la première de Tic-tac, de Claudio de la Torre, la primera obra de teatro de vanguardia representada en las Islas, el 6 de marzo de 1930, según sostiene Roberto García de Mesa en su tesis doctoral El teatro escrito durante la época de las vanguardias históricas en las islas entre 1924 y 1936, en la que está sustentado el proyecto audiovisual.

El dato inequívoco de que este teatro rupturista se adelantó a su tiempo es que de las tres obras clave del periodo citado, solo Tic-tac llegó a estrenarse en su momento y tras varios años de espera en Tenerife, Gran Canaria (1 de abril de 1930 en el Teatro Pérez Galdós), Bilbao (16 de septiembre de 1930 en el Teatro Arriaga) y Madrid (3 de octubre de 1930 en el Teatro Infanta). Las otras dos: Proyecciones (1930-31), de Pedro García Cabrera y La casa de Tócame Roque (1934), de Agustín Espinosa nunca llegaron a los escenarios en aquella época. “Estas dos obras se redescubrieron a mediados de la década de los 80. Proyecciones formaba parte del archivo personal de García Cabrera y fue rescatada por los investigadores Sebastián de la Nuez, Nino Palenzuela y Rafael Fernández. Lo mismo sucedió con la obra de Espinosa, que fue redescubierta por el catedrático de Filología José Manuel Corrales y el investigador Armas Ayala”, arguye el realizador palmero.

A lo largo de 100 minutos, en Modernos se van desgranando las claves del movimiento de renovación de vanguardia de las artes escénicas en el archipiélago. “El primer foco teatral de vanguardia en Canarias del que se tiene constancia es el de la familia Millares, que tenían una casa de veraneo en Las Canteras, en Las Palmas de Gran Canaria, en la que en 1927 alternaban obras tradicionales con obras de vanguardia de autores de prestigio como Ibsen o Bernard Shaw. Los montajes se representaban en el patio de la casa, incluso disponían de programa de mano”, expone el director palmero.

La vanguardia teatral en las islas gravitó en torno a dos núcleos escénicos. “En el Círculo de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife, creado en 1927, un grupo de teatro ensayaba piezas teatrales. Luego, en Gran Canaria, en 1934, se crea la Sociedad Amigos del Arte, auspiciada por Néstor de la Torre, el tío del célebre pintor grancanario”, especifica el artífice de Modernos. “También cabría citar a los integrantes del grupo Pajaritas de Papel -prosigue-. El otro gran foco fue el de Gaceta de Arte, que publicó numerosos artículos, la mayoría de Domingo Pérez Minik, y el 10º Manifiesto de Gaceta de Arte contra el actual teatro español, texto teórico fundamental. Además, en torno a Gaceta de Arte se encontraban García Cabrera y Espinosa, que son los otros autores de teatro de vanguardia”.

Interpelado sobre la aceptación de esta genuina forma escénica responde: “El teatro de vanguardia en la islas fue un teatro minoritario. Las críticas de los diarios de la época (La Prensa y La Gaceta de Tenerife) sobre el estreno de Tic-tac hablan de un cierto desconcierto. Roberto García de Mesa sostiene la hipótesis de que una de las crónicas firmadas con pseudónimo fue redactada por Pedro García Cabrera porque emplea un lenguaje similar a su montaje inédito Proyecciones. Asimismo, existen noticias del estreno de Tic-tac en los rotativos El Progreso y ABC, este último en relación a su representación en Madrid. Es más, creo que el público del siglo XXI se asombraría por la radicalidad de La casa de Tócame Roque. Son obras que siguen vigentes porque se adelantaron a su tiempo”.

Excepción cultural
Jairo López hace hincapié en que “el montaje de La sirena varada fue el último coletazo del teatro de vanguardia escenificado en julio de 1936 en las islas, concretamente en el Teatro Benito Pérez Galdós, bajo la dirección de Néstor Martín Fernández de la Torre una semana antes del alzamiento”. Sin embargo, Modernos hace referencia a una especie de excepción cultural en las Islas.

Aunque la Guerra Civil española cercenó en gran medida cualquier manifestación cultural, existe documentación que atestigua la representación de algunas obras en 1937, en plena conflagración bélica. La susodicha obra, escrita en 1934, por Alejandro Casona también se pudo ver en 1937 en el Guimerá.

Asimismo, existe constancia de representaciones de teatro de vanguardia de obras europeas, en 1937, como La voz humana, de Jean Cocteau o Bodas de sangre, de Lorca, de forma semiclandestina. “El teatro de vanguardia canario de principios del siglo XX sigue siendo de vanguardia en el siglo XXI”, apostilla.

Documentos inéditos
“Tuvimos la posibilidad de grabar en el archivo personal de Claudio de la Torre en Castellón, que ha sido trasladado fidedignamente de su emplazamiento original en Madrid. Alberga documentos inéditos como un ejemplar de Tic-tac traducido al francés por Jorge Ramir, una carta de Salvador Dalí y Federico García Lorca dirigida a Claudio de la Torre o tres bocetos del artífice de Torero alucinógeno para una hipotética representación de Tic-tac en París, que nunca se llegó a celebrar”, a pesar de que se llegaron a colgar carteles en las calles parisinas anunciando la obra, por desavenencias entre Lugné Poe, reputado director escénico francés de la época y Claudio de la Torre como revela Roberto García de Mesa en su extenso artículo publicado en la revista Anagnórisis, revista de investigación teatral, en diciembre del 2014. En el mismo escrito revela que los tres dibujos de Dalí están fechados en 1927 y están ejecutados en gouache con algún retoque de tinta sobre papel.

Modernos tiene prevista su proyección en próximas fechas en La Laguna en un espacio todavía por determinar. La intención de Digital 104 es proyectar el documental a lo largo del 2015 en el resto de islas para dar a conocer un episodio crucial de la cultura en Canarias ignorada por los anaqueles de la
historia.