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“El humor es una necesidad del ser humano”

El Auditorio de Tenerife Adán Martín acogerá el espectáculo Lutherapia. / CEDIDA

El Auditorio de Tenerife Adán Martín acogerá el espectáculo Lutherapia. / CEDIDA

KAREN ESTÉVEZ | Santa Cruz de Tenerife

Lutier es la persona que construye o arregla instrumentos de cuerda. “Como hacíamos nuestros propios instrumentos, nos pareció lógico llamarnos así”, comenta el músico Jorge Maronna en una entrevista concedida a DTRULENQUE. Él, junto a Gerardo Masana, Marcos Mundstock, Carlos López Puccio, Carlos Núñez Cortés y Daniel Rabinovich, fundó en Argentina en 1967 uno de los grupos humorísticos más reconocidos en los países de habla hispana: Les Luthiers. Sus canciones y sus originales espectáculos han llenado de éxito a esta compañía durante 48 años. Tiempo que les ha servido para crecer, “ahora estamos en nuestro mejor momento”, apostilla el compositor. Así se preparan para sus próximas actuaciones en las Islas. En Tenerife, estarán desde mañana y hasta el día 29 en el Auditorio Adán Martín, con el espectáculo Lutherapia. De la mano de Maronna, repasamos su historia.

-Les Luthiers ya cuenta con un amplio catálogo de instrumentos propios e innovadores. ¿Crean nuevo material para cada espectáculo?
“Usamos instrumentos antiguos -que son unos cuantos-, pero también para cada espectáculo tratamos de construir material nuevo, porque sabemos que a la gente le gusta ver novedades. Por eso, para cada obra, Hugo Domínguez, nuestro actual lutier, nos propone dos o tres instrumentos nuevos. Cada uno lleva su tiempo de creación y pasan muchos meses hasta que está terminado”.

-Y luego, ¿resulta difícil aprender a tocarlos?
“De hecho hay mucho que estudiar. En este espectáculo, por ejemplo, yo toco el bolarmonio, un instrumento con pelotas muy grande”.

-Como uno de los miembros fundadores del conjunto, ¿cómo se convirtió un coro en un grupo cómico?
“Nosotros formábamos parte de la coral de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires. Para las fiestas, este grupo hacía una broma en forma de canción, poema o actuación. Fue en 1965 cuando eso se hizo de una manera más organizada. Gerardo Masana, uno de los miembros fundadores, hizo una obra humorística que presentamos en un festival de coros, y resultó un éxito. Ese fue el comienzo de lo que terminó siendo Les Luthiers. Dos años después, en 1967, unos cuantos formamos oficialmente el grupo”.

-¿Cómo es el proceso de creación de un espectáculo?
“Empieza de manera individual, gracias a la idea de alguno de nosotros. Posteriormente, comienza el montaje. Es una labor muy costosa que nos lleva más de un año, y a veces hasta dos. Son muchos los ensayos y las pruebas con el público para saber si funcionan las bromas. No obstante, tenemos la suerte de poder mantener un espectáculo durante mucho tiempo, unos siete años más o menos. En ese tiempo vamos puliendo cada guión. Por ejemplo, ahora Lutherapia está en su mejor momento”.

Durante una actuación. / CEDIDA

Durante una actuación. / CEDIDA

-¿Cuál ha sido el espectáculo que ha marcado un hito en sus carreras?
“Nuestra carrera ha sido de constante aprendizaje. Por eso, ahora puedo decir que Les Luthiers está en su mejor momento. Hemos partido desde cero: desde la inexperiencia de unos jóvenes estudiantes, hemos pasado a convertirnos en expertos montando espectáculos. En ese desarrollo podemos nombrar algunos montajes que han sido hitos. No obstante, no hay uno que sea “el espectáculo”, en mayúsculas. Yo le guardo un especial cariño a Mastropiero que nunca (1979), ya que significó un salto importante en nuestras carreras”.

-Después de tantos años, ¿cómo hacen para no recibir críticas negativas?
“Hay que pagarle a los críticos. Casi todo el dinero que ganamos en las actuaciones se nos va en eso (bromea). Hemos recibido críticas negativas, pero han sido muy pocas”.

-¿Qué es lo más difícil, componer la música o escribir el guión?
“Escribir los chistes es lo más difícil, sobre todo, encontrar una buena idea, poder desarrollarla y que la gente se ría. Conseguir eso es muy complicado y requiere de mucho tiempo. Hacer la música no lo es tanto, se hace más rápido”.

-¿Hay espacio para la improvisación en Les Luthiers?
“Podría decirse que el 99% del show está totalmente pactado y es invariable, aunque siempre hay un pequeño espacio para improvisar”.

-Si el guión nunca varía… ¿hablamos de un humor universal?
“Nuestros guiones son los mismos siempre, independientemente del lugar al que vayamos. No sé si existe un humor universal, pero sí un humor hispanoamericano. Hemos aprendido a escribir el espectáculo de modo que se entienda en todos los países de habla hispana”.

-Son tantos años sobre el escenario que han vivido de todo, desde dictaduras y revueltas, hasta crisis económicas. ¿Qué espacio tiene el humor en las situaciones convulsas de un país?
“La verdad es que hemos pasado por muchos momentos históricos en nuestro país y en el mundo desde el año 65, pero el humor va un poco más allá de eso. Es una necesidad del ser humano. Nuestros espectáculos son como una burbuja que aísla al público de esa realidad cruel que se vive en el exterior. La gente nos agradece ese buen momento que pasa, que le hace olvidar los horrores del mundo”.

Les Luthiers. / CEDIDA

Les Luthiers. / CEDIDA

-Es cierto eso que dicen de que “las crisis agudizan el ingenio”…
“Eso dicen. En nuestro caso no sabemos si las crisis han achatado nuestro ingenio (risas). A lo mejor la causa de nuestro éxito es que somos argentinos, y en este país estamos en crisis permanentemente”.

-¿Qué terapia hay que poner en práctica para poder convivir tantos años con el mismo equipo de trabajo?
“La terapia de la paciencia, de la tolerancia, la comprensión al otro y, en algún momento, en nuestro caso, una terapia real con un profesional de la psicología que nos ha ayudado a limar asperezas”.

-Entonces, se podría decir que Lutherapia ha tomado muchos aspectos de la realidad…
“No directamente, porque es una terapia de la ficción, absurda y delirante. Pero sí es verdad que como argentinos convivimos con terapeutas y psicólogos desde hace años (risas)”.

-¿Cómo sale una persona después de estar en terapia con Les Luthiers?
“Sale feliz, curada, sin problemas, realizados todos sus deseos. En definitiva, sale muy contenta”.

-Espectáculos en Lanzarote, Gran Canaria y Tenerife. ¿Cómo es el público canario?
“El público canario es lindísimo, nos encanta. Fue de los primeros en España en vernos. En 1974 estuvimos en Las Palmas en el Teatro Pérez Galdós. Desde ese momento hemos regresado nueve veces a las Islas y siempre con muchas ganas”.

-¿Cómo son sus vidas paralelas a Les Luthiers?
“Son vidas muy familiares, estamos todos casados y con hijos. A nivel profesional, cada uno ha hecho alguna otra cosa, por ejemplo, Carlos López dirige un coro muy importante en Buenos Aires. Marcos y Daniel han actuado en varias películas. Núñez y yo hemos compuesto música para espectáculos. Pero, por supuesto, la tarea central es Les Luthiers”.

-Finalmente, Mastropiero ha conseguido pasar a la historia. ¿Cómo surgió este personaje?
“Su obra se ha reconocido en muchos países, ya que es nuestro compositor de cabecera. Cuando lo nombramos en el teatro siempre se escucha un gran aplauso por parte del público. Él está muy contento por este reconocimiento (risas). Mastropiero fue una creación de Marcos Mundstock, fue la combinación de dos nombres: Fredy Mastropiero, uno de sus personajes, y Johan Sebastian Masana, en honor a Gerardo Masana. Luego se juntaron el nombre y el apellido y surgió este enigmático personaje”.

-¿Han pensando alguna vez en retirarse de los escenarios?
“Nunca hemos pensado en retirarnos porque es un trabajo que nos gusta. Nunca hemos pensado en ello, aunque estamos mayores y alguna vez llegará el momento de hacerlo, pero nuestra idea es seguir, seguir y seguir”.