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Chapa y pintura – Por Manuel E. Díaz Noda

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Neill Blomkamp creció absorbiendo toda la cultura popular de los 80, la explosión de la tecnología, el ciberpunk, los videojuegos, los cómics, la irrupción del manga y el anime en occidente y la influencia de cineastas como Steven Spielberg, Paul Verhoeven, George Miller, o autores como Frank Miller. Su última película, Chappie, busca ser un homenaje a todo ese bagaje, proponiendo una fusión del tono naif del cine juvenil post Spielberg y el estilo ultraviolento y apocalíptico de títulos como Robocop y Mad Max.

Con su popurrí de referencias, la cinta despierta en el espectador iniciado cierto interés, a lo que la pirotecnia visual de Blomkampf tampoco es ajena. Chappie es una película que entra por los ojos y donde destacan las secuencias de acción. Desgraciadamente, estos dos elementos (la nostalgia y el aparataje visual) es lo único a lo que puede agarrarse el espectador. El guion escrito por el propio Blomkamp y Terri Tatchell es de una torpeza supina. La trama va perdiendo coherencia a medida que avanza, la descripción de personajes es tremendamente simplista y los diálogos son de vergüenza ajena. El mensaje antiviolencia choca con la puesta en escena del director que se recrea en ella. Podemos aplaudir el trabajo de efectos especiales para crear a Chappie, pero eso no quita para que éste sea un personaje infantiloide y grotesco que no ayuda a que el espectador empatice con él. Tampoco ayuda que Blomkamp haya escogido para protagonizar la película a actores noveles como Ninja y Yo-Landi Vi$$er, de la banda de electro rap-rave Die Antwoord, mientras que Dev Patel tampoco da la talla en su papel de joven genio de la informática. Los únicos en cubrir el expediente son Hugh Jackman y Sigourney Weaver, pero más por oficio y por lo secundario de sus personajes, que porque realmente contaran con material de interés para hacer su trabajo.

Al final, Chappie resulta una cinta demasiado pueril e insustancial para el espectador adulto, pero con secuencias demasiado violentas y un tono muy oscuro y amenazador para el público infantil. Esperemos que para su proyecto de Alien 5 Blomkamp se esfuerce más, porque esta Chappie supone un nuevo descenso en su carrera tras la fallida Elysium.