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Jauría – Por Manuel E. Díaz Noda

FOCUSEl estrellato es como estar ante una jauría, si percibe que tienes miedo, te atacará sin piedad. Durante años Will Smith fue una de las estrellas indiscutibles de Hollywood, cuyo nombre aseguraba éxito en taquilla, ya fuera en géneros dispares como la comedia, la acción o el drama. Sin embargo llega el momento en que toda estrella empieza a apagarse y una etapa se acaba. Focus ha sido el último intento del actor por remontar el terreno perdido, un vehículo para su lucimiento, con todos los ingredientes para arrasar en los cines.

Smith cuenta a su favor con un personaje atractivo y seductor escrito a su medida: enigmático, con momentos divertidos, románticos, pero también con un poso dramático que el actor deja intuir, pero no se desvela del todo. A su lado se encuentra una de las actrices ascendentes de Hollywood. Tras El Lobo de Wall Street, Margot Robbie tiene aquí otro papel con el que explotar su belleza y sex appeal. El resto del plantel de secundarios cuenta con actores de carácter (en su mayor parte) con la suficiente presencia en pantalla como para encandilar al espectador, pero sin restar espacio al protagonista. La dirección queda en manos de Glenn Ficarra y John Requa (Crazy, Stupid Love), quienes despliegan aquí una puesta en escena sutil y elegante, acompañada por un diseño de producción que rebosa lujo en cada fotograma, una dirección de fotografía que juega con texturas postmodernas y esteticistas y una selección de canciones que dan ritmo a la narración.

Sin embargo, todo este esfuerzo no termina de cuajar en pantalla. Puede ser por la palpable necesidad de su estrella por demostrar que sigue siendo un actor carismático, por la falta de química entre la pareja protagonista, por lo episódico y disperso del guión, o porque a estas alturas es difícil coger desprevenido al público con este tipo de tramas de picaresca; pero lo cierto es que, si bien la película se deja ver con la complacencia de lo previsible, en ningún momento logra deslumbrar al espectador. No es que Smith haya perdido encanto, pero ahora se huele su miedo y eso despierta a la jauría que llevamos dentro.