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Biografía sobre Alfonso Parras – Por Joaquín Castro

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Lita, la viuda del genial pintor Alfonso Parras, ha tenido la gentileza de enviarme un libro de la vida y obra de este artista jienense, muy unido a Tenerife. En Santa Cruz realizó exposiciones en diferentes salas, las dos últimas, grandiosas, tuvieron lugar en la sala de arte del Círculo de Amistad XII de Enero. En el hall de dicha sociedad se encuentran expuestos dos de sus cuadros, el titulado Caminito de la sierra y el Teide. Un caminito de la sierra donde el color toma protagonismo y los roques de García, más sobrios, con el Teide al fondo tomando el protagonismo de la obra. Otro cuadro, que yo denominaría la primera, se encuentra en otras dependencias.

Alfonso Parras se sentía enamorado de Tenerife. En varias ocasiones vino a pasar temporadas al Puerto de la Cruz. Era un hombre afable, típico carácter andaluz con la simpatía que le caracterizaba. En Granada, donde vivía, tenía una sala de arte, por donde pasaban los mejores pintores de aquella provincia. Lita, su esposa, la dirigía y era fiel compañera del artista. Bordaba los temas de mujeres gitanas, tenía cerca el Albaicín, y las pintaba con el alma. El retrato le fascinaba, mujeres sencillas, con gran cantidad de pelo y siempre una flor. El churumbel buscando el pecho. El libro reproduce dos autorretratos del pintor, donde ponía su técnica, magnífica, así como el que denomina Teresa, una anciana haciendo ganchillo. Lita, su esposa, se ve reflejada en dos de ellos, En el estudio, con la paleta y los pinceles buscando el color apropiado para emplear el lienzo y el otro titulado Pensando. Su marido se lo dedica con cariño, pintando en Jaén en 1969. Destacan en el libro los paisajes, amplios, con gran ampulosidad, llenos de árboles. No pueden faltar temas muy queridos por él, como La iruela, con la grandiosidad de los castillos, y la Toba, óleos de gran tamaño. Al vivir gran parte del año en Granada, no puede faltar en el libro La Alpujarra. Pampeneira, Capileira, Lanjarón, todos estos pueblos vieron los pinceles de Alfonso Parras. Uno de sus grandes óleos, titulado Otoño, muestra hojas amarillas que lentamente caen en el camino de los amantes de la naturaleza, era una de sus especialidades. No podían faltar los desnudos, que le apasionaban. El libro ha sido publicado por la Diputación de Jaén, la Universidad de Jaén y el Ayuntamiento de Torredelcampo, con motivo de una exposición en el Museo Provincial de Jaén, siendo comisariada por Isabel Ayala, Ricardo Parras y José Ángel Marín.

En el catálogo, Alfonso Parras Rosa, rector de la Universidad de Jaén, dice en el mismo: “Alfonso Parras ya parte del destacado elenco de pintores jienenses que acariciaron con su mirada y su paleta los paisajes de esta tierra y que, de algún modo, contribuyeron a plasmar con maestría sobre el lienzo las señas de identidad que hoy son universalmente conocidas cuando se habla de Jaén”.

Alfonso Parras ha dejado en Tenerife una honda huella. Su obra figura en colecciones privadas y públicas. Su arte, su carácter simpático y sobre todo su hombría quedarán siempre perennes, formando parte con los pintores canarios de la historia de los plásticos de esta tierra, Tenerife, que nunca le olvidará.