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La ilusión sube al escenario del Leal

Reparto de actos que mañana representarán en el Leal la obra ‘El cadáver del señor García’. / DA

Reparto de actos que mañana representarán en el Leal la obra ‘El cadáver del señor García’. / DA

J. F. J. | Santa Cruz de Tenerife

“Queremos demostrar al mundo que los jóvenes no solo hacemos fiestas, fumamos o nos emborrachamos; queremos hacer cultura y más en Canarias, donde casi nunca hay salida en este mundo, lanzándonos a la piscina”. Esta es la declaración de intenciones de Erik Hernández, director, productor y miembro del novel equipo de actores que mañana, martes, representará en el Teatro Leal de La Laguna la obra El cadáver del señor García .

El mayor de los actores apenas supera la mayoría de edad y el menor solo tiene 14 años. A todos les une la pasión por la interpretación, el deseo por que llegue el día en el que “podamos dedicarnos a esto”. Erik Hernández lanzó la idea y el resto no dudó en sumarse al resto, dedicándole a los ensayos todas las horas que han sido necesarias, madrugones de domingo incluido. “Desde enero llevamos trabajando cada fin de semana de siete de la mañana a tres o cuatro de la tarde”.

Para entonces, Erik ya llevaba meses de faena, primero escribiendo su particular adaptación de la obra y luego buscando aquí y allá los recursos necesarios para que la representación se llevara a cabo en el mejor escenario posible: el centenario Teatro Leal. Un empeño con peaje económico, que, ante la ausencia de mecenas, no ha dudado en afrontar con sus propios ahorros: “Estaba desesperado por hacer teatro y la única forma que había era abrir la hucha”.

Erik Hernández, en el teatro de La Laboral, donde estudia. / DA

Erik Hernández, en el teatro de La Laboral, donde estudia. / DA

Mucho esfuerzo y ayuda
“Comencé en este mundillo con 13 años, en unos cursos amateur. Con 16 hice un cortometraje y, cumplidos los 18, sentí la necesidad de hacer una obra de teatro. Pero mis padres no veían claro lo de apoyarme para que lo hiciera en el Leal. Así que opté por gastarme todos los ahorros que tenía desde que era niño”. Unos 2.300 euros en total que han ido dirigidos, casi en su totalidad, a costear la maquinaria técnica del Leal.

El material de escenografía procede de la solidaridad y el reciclaje, como el sillón de la escena principal, que “era de mi tía, lo iba a tirar y lo aprovechamos”. El vestuario lo han puesto los propios actores. Y el resto del equipo de trabajo lo ha completado con amigos y voluntarios: “Además de los actores, tenemos cuatro regidores y seis músicos, que tocarán en directo”. Erik Hernández también ha conseguido la implicación de Mcdonalds, “que nos ha invitado a comer el día de la actuación”, y de Metropolitano de Tenerife, que “nos ha facilitado billetes de viaje gratis de tranvía para todo el martes”. Con ello, y toda la voluntad de la que es capaz, ha conseguido poner en pie la producción teatral que tanto le ilusionaba.

“Me he sentido muy presionado en este tiempo y, la verdad, no sé si soy buen o mal director, pero una cosa tengo clara: no quiero repetir la experiencia. A partir de ahora que me dirijan a mí”. Ganar dinero no está entre los objetivos de la aventura. Si acaso, “sacar algo para pagar los gastos del teatro”, dice. Y añade: “Lo que queremos es llegar a la gente para decirles, gritando bien alto, que si somos la generación perdida no nos cuesta nada hacer una obra donde ya lo hemos perdido todo”.

Harán una primera sesión por la mañana para estudiantes de distintos centros educativos del área metropolitana. Por la noche, a partir de las 21.00, será la función abierta al público en general, con entradas a 5 euros. Lo que más le gustaría a Erik es que surgiera la posibilidad de realizar nuevas representaciones en otras islas o zonas de Tenerife. Está convencido de que sobre las tablas está su futuro. Y a ese empeño ha enfocado su formación: está estudiando primero de Bachillerato de Artes de Escénicas en Instituto de La Laboral. “Desde pequeño me ha encantado actuar. Siento una afición inmensa por la interpretación.También me gusta el cine, pero nada como el teatro. No podría estar un mes sin él”, afirma.