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Gran programa de la OST – Por Lourdes Bonnet

El concierto de abono del pasado día 17 nos vino de la mano de Víctor Pablo Pérez, director honorario de la OST. El programa, a priori variado, incluyó obras de distintos estilos, lo que permitió a la OST lucirse en aspectos diversos. La velada arrancó con la obra Balcánicas del grancanario Juan Manuel Ruiz, hecho que nos congratula por partida triple: por el mero hecho de que se haya programado una obra de autor canario, aunque fuera de otra isla; porque lo haya hecho Víctor Pablo Pérez y porque además la interpretación fue excelente. Con la caja como instrumento evocador del elemento bélico en primer plano sonoro, se inicia ese reflejo de las barbaries de la guerra de los Balcanes que tanto impresionaron al autor. En tanto que no se trata de una mera descripción de los sonidos de la guerra sino de una reflexión sobre los sentimientos como la desazón, el desasosiego o la angustia, la versión ofrecida creemos hacía justicia a la partitura. Balcánicas contó con intervenciones solísticas de gran nivel y con una interpretación muy interesante. Más previsible en este programa era el cuarteto con piano de Mahler, arreglado para orquesta por Matthews. La obra resultó anodina aunque contó con una interpretación correcta.

Las restantes obras que completaban el programa fueron el famoso Capricho español de Rimsky-Korsakov en la primera parte y el El Pájaro de Fuego de Stravinsky como colofón del concierto. Si el Capricho español resultó algo desbocado por la multiplicación de la percusión, algo se remedió en este sentido en Stravinsky. En ambas obras, los pasajes más expresivos contaron con una mejor interpretación que aquellos de gran componente rítmico. El causante de esta diferencia fue el volumen de la sección de percusión que impidió en muchos pasajes escuchar al resto de la orquesta. Realmente fue una pena esta descompensación entre las secciones, ya que las intervenciones tanto en solos como de secciones enteras fue de un grandísimo nivel. El programa estuvo diseñado para un público amplio y realmente el auditorio contó con un público algo mayor que en otros conciertos de abono y como comentaban algunos: “La música es tan bonita, que casi da igual cómo la hagan”; lo que culminó con una cálida acogida.