Los canarios de América

CANARIOS AMÉRICA

Un grupo de niños descendientes de canarios ataviados con trajes típicos. / ANÍBAL MARTEL

J. F. J. | Santa Cruz de Tenerife

Luisiana y Texas fueron dos de los principales destinos de los canarios que emigraron a las Américas a partir del siglo XVI. Esa influencia, aún hoy palpable en ambos estados, inspira Cislanderus, el proyecto de investigación y documentación periodística en el que dos jóvenes de las Islas,Thenesoya Vidina Martín y Aníbal Martel, acumulan ya dos años de trabajo. Su objetivo: “Visualizar esta comunidad, contando no solo su historia, sino también su presente”, dicen.

Thenesoya reside en Boston desde hace cinco años, donde realiza un doctorado en la Universidad de Harvard, y Aníbal viaja de forma habitual a Estados Unidos por su trabajo como corresponsal de prensa. Se conocieron tiempo atrás en Madrid, cuando compartían tareas en la redacción de una revista femenina. “Queríamos hacer algo juntos, algo que nos permitiera hacer un trabajo interdisciplinar”, dice el fotógrafo. El resultado es Cislanderus, algo “más allá de lo visual o de lo etnográfico”, añade ella.

El primer contacto que tuvieron con la comunidad canaria estadounidense fue en Luisiana, en 1997: Irvan Pérez, un descendiente de San Bernardo “que aún conservaba la tradición oral española y canaria: la décima”. A partir de ahí, decidieron meterse en faena. Dos años después, cuentan con “más de 5.000 fotografías y 50 entrevistas” a protagonistas, además de “muchos kilómetros de carretera y horas de archivo”.

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Tres representantes de la comunidad isleña en Luisiana. / A. M.

“Estudiar una comunidad como ésta, sobre la que no existe un censo ni listas oficiales, implica lanzarse al vacío y echar muchas horas de trabajo de campo y de búsqueda de informantes. Algunas veces fue caótico, porque al llegar nos dimos cuenta de que teníamos que dejarnos llevar un poco por ellos, por su manera de hacer las cosas”.

“No es un trabajo fácil, y esa es una de las razones por la que nadie se ha lanzado a hacerlo. Tuvimos que ganarnos su confianza. La única manera de hacerlo era siendo honestos con ellos, demostrarles que nuestro objetivo era contribuir al inmenso esfuerzo que cada día hacen por mantener vivo su legado cultural. Todas las fotos de Cislanderus cuentan historias, dan cuenta de vidas muy distintas y para contarlas hay que conocer a la gente, pasar tiempo con ellos y lograr que se sientan cómodos contigo”.

En busca de financiación

En breve fechas esperan tener lista la primera parte del proyecto: “Hemos concluido la parte dedicada a Luisiana, que es la que vamos a exponer en breve en distintas salas de Canarias”. La segunda parte exige encontrar financiación, y en ello andan: “Ahora mismo nuestra página web está pensada para recibir donaciones; siguiendo el estilo norteamericano también estamos buscando que la gente nos apoye: el que entre en nuestro portal podrá donar la cantidad que quiera para permitirnos continuar con el proyecto. Ese dinero nos ayudará con las cosas más simples pero también muchas veces con las más complejas, como con los desplazamientos”.

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El rincón de recuerdos canarios de una vivienda. / A. M.

“Hemos entrado en contacto con algunas instituciones culturales en Canarias que quieren llevar a cabo la exhibición, así que estamos muy satisfechos. En Estados Unidos tienen otra forma de gestión cultural, y la mayoría de las iniciativas culturales cuentan con el apoyo de donaciones privadas, y ya estamos trabajando para sacarlo adelante por aquí: en breve presentaremos el proyecto en Boston y esperamos poder organizar la exhibición a este lado del Atlántico”, apunta Thenesoya.

La publicación de un libro, con todo la documentación reunida, será la guinda al proyecto: “Será bilingüe, en español e inglés, pues queremos que llegue a ambos lados. Ya tenemos varias editoriales interesadas”, apuntan.