Activismo en la sala de arte

El artista conejero Matías Mata, junto a Arancha Gómez Iriarte, directora del espacio multicultural IriArte de Santa Cruz. / FRAN PALLERO

El artista conejero Matías Mata, junto a Arancha Gómez Iriarte, directora del espacio multicultural IriArte de Santa Cruz. / FRAN PALLERO

J. F. J. | Santa Cruz de Tenerife

Nocivos para los organismos reúne imágenes de las más de 70 intervenciones en espacios públicos llevadas a cabo por Matías Mata (Lanzarote, 1973) en distintas localizaciones del Archipiélago. Una muestra nada convencional y con tono reivindicativo con la que este artista, que firma sus creaciones callejeras como Sabotaje al Montaje, asegura poner punto y final a una etapa de acción y protesta a la que ha dedicado sus ratos libres de los tres últimos años.

La exposición se puede visitar hasta el próximo 8 de junio en el Espacio IriArte de Santa Cruz, una galería de reciente actividad ubicada en la Avenida Tres de Mayo, número 28. En ella recoge desde la foto de la primera intervención que realizó en 2012, escribiendo la frase Envía cariño en una valla en desuso de la capital tinerfeña, hasta la que eligió para cerrar el círculo, hace unos meses, en La Laguna, con la palabra Tolerancia.

La iniciativa de Matías Mata también ha encontrado difusión en varias publicaciones editoriales, alguna de ellas de carácter internacional, y le ha valido importantes elogios por parte de voces autorizadas, como la del historiador Fernando Figueroa, gran conocedor del mundo del grafiti en el territorio nacional, que ha escrito en su blog positivos.com: “Matías Mata uno de los máximos representantes del arte urbano canario y uno de los que mantienen el discurso más coherente del planeta”.

Licenciado en Bellas Artes por la Universidad de La Laguna y con murales a spray repartidos por medio planeta (Estados Unidos, Jordania, Argentina, Francia, Italia, Alemania…), se trata, además, de la primera exposición que realiza el artista conejero desde que adoptó el seudónimo de Sabotaje al Montaje, hace unos 15 años. La idea inicial era montar la muestra con imágenes de sus mejores grafitis, pero finalmente optó por que el protagonismo lo asumieran sus intervenciones en vallas.

“Arte efímero que en muchos casos no ha tenido más de dos o tres días de duración”, y con el que ha pretendido “recuperar mi infancia de grafitero”, cuando salía de noche a pintar paredes. “Estas intervenciones, en cambio, las he hecho a plena luz del día, cuando menos se imagina la gente, a la hora del almuerzo o muy tempranito. Y la verdad es que he tenido suerte: nunca me pillaron”, sonríe. Le ha movido, apunta, el deseo de “agitar conciencias” mediante la utilización palabras relacionadas con temas de actualidad, contribuyendo de paso a dotar de contenido aquellos soportes publicitarios en situación de abandono con los que se ha ido encontrando.

Mata lleva 25 años dedicado a crear murales en la calle. La Península se ha recorrido casi toda y del Archipiélago solo le falta El Hierro y La Gomera. Este año ha recibido invitaciones para salir a México, Casablanca y Senegal. “Antes no estaba bien visto el grafiti. Ahora sí, todo el mundo sabe de arte urbano. Recuerdo que en la Universidad los profesores de muralismo no me dejaban usar el spray y ahora, fíjate tú, me consultan y piden información”, afirma.