TEA muestra la obra iconográfica del pintor ruso Wanja Surikov

Wanja Surikov

Distintas obras expuestas en TEA a cargo del artista moscovita. / SERGIO MÉNDEZ

DIARIO DE AVISOS | Santa Cruz de Tenerife

TEA Tenerife Espacio de las Artes acoge hasta el próximo 28 de junio una exposición del artista Wanja Surikov (Moscú, 1965), quien ha desarrollado su trabajo entre Moscú, Stuttgart y Tenerife en las últimas tres décadas.

La obra de Surikov se nutre de cierta tradición iconográfica ortodoxa rusa, en la que el artista ha educado su concepción pictórica y a la que debe buena parte del cromatismo y la disposición de algunos de los motivos recurrentes en su obra, si bien ahora reinterpretados, modificados y traídos hasta su presente.

La pintura de Surikov ha desarrollado un discurso coherente y rico en imágenes simbólicas vinculado a una concepción idealista de la creación y del arte como disciplina de superación espiritual y educación estética del hombre. De ahí que, con frecuencia, sus pinturas representen la figura del pintor a la manera de un sacerdote ocupando la parte central del lienzo y armado con los atributos propios de su disciplina u oficio: el pincel, el lienzo y la llama del conocimiento. El tema central de su pintura es el artista y el arte concebido como disciplina de creación y conocimiento, y como único medio de acceso a un orden de cosas en el que sólo la actitud creativa y la belleza salvan al individuo de su errancia en el mundo y le devuelven a un estado de gracia original en el que recobra la dignidad y es completamente libre.

La trayectoria de Surikov ha permanecido ligada al proyecto del Parque Cultural Mariposa fundado en 1984 por Hans-Jürgen y Helga Müller en Arona. Además, fue escogido como “artista del mundo” en el Congreso Primaveral de la Vanguardia (Moscú, 1989). Desde entonces, investiga el sentido de aquella condecoración que ha hecho suya incorporándola como lema a muchas de sus obras. También le ha servido de guía y de título para su exposición celebrada en Stuttgart (Artista del mundo, 1994), y estuvo presente en la exposición que en 2008 le dedicó el Museo de los Iconos de Frankfurt bajo el lema Wanja, mediador entre culturas. Aún hoy esta es una de las ideas fundamentales que alientan su pintura.