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“Los colores de la Isla me fascinan”

Jordi Isern, junto a uno de los cuadros pertenecientes a su exposición Soñando en colores. / SERGIO MÉNDEZ

Jordi Isern, junto a uno de los cuadros pertenecientes a su exposición Soñando en colores. / SERGIO MÉNDEZ

J. F. J. | Santa Cruz de Tenerife

Jordi Isern es un artista catalán que ha establecido un estrecho vínculo artístico y sentimental con la Isla. Desde que descubrió los paisajes de Tenerife, estos se han convertido en una recurrente fuente de inspiración. “Fue un amor a primera vista”, describe el autor, rodeado de los cuadros que forman su última colección pictórica, Soñando en colores, que hasta el próximo día 26 se puede visitar en el Círculo de Amistad XII de Enero.

La muestra incluye una veintena de obras inspiradas en localizaciones locales. Desde el parque García Sanabria o la Rambla hasta la costa agreste de San Juan de la Rambla o Anaga. Es la octava muestra que lleva a cabo en una sala de Santa Cruz desde que 1998 se subió por primera vez a un avión y viajó a la Isla. Desde entonces busca la manera de hacer un hueco en su agenda anual para volver en busca de nuevos rincones que pintar, a ser posible en el mes de mayo, coincidiendo con la época de floración del tajinaste, todo un referente en sus cuadros de inspiración canaria.

“Mi idea inicial de Canarias era la de un paisaje árido. Sin embargo, la diversidad de colores de la Isla me dejó fascinado. Sobre todo cuando me llevaron por primera vez al Teide. No había visto nunca los tajinastes y ahora me encanta pintarlos. Tanto que estoy deseando ya que llegue el domingo para alquilar un coche y subir a Las Cañadas”, dice.

Su relación con Tenerife comenzó con una llamada telefónica del crítico de arte Joaquín Castro, invitándole a exponer en el Casino. “Hacía muy poco que me había casado y para nada me esperaba aquella invitación. Le pregunté que qué garantías había de que funcionara. Me dijo que no me daba ninguna garantía, pero que me iba a ir bien; que me iba a encantar la experiencia. Y como siempre he sido del pensamiento de que para que pasen cosas, hay que hacer cosas, me arriesgué y funcionó. Cada vez que vuelvo hago más amigos y mi mujer, si fuera por ella, viviría aquí. Es una tierra genial, igual que su gente”, cuenta.

El artista de Tarragona se mueve con sus exposiciones por toda la Península y, desde hace unos años, también suele salir a Japón, donde ha encontrado un público muy interesado en sus obras. “He llevado paisajes canarios y han funcionado muy bien”. Se define como un “un pintor de humedades, de mucha vegetación”. Una línea de la que no se ha separado un ápice desde sus inicios. “Empecé así y continúo así. Porque uno a lo que aspira es a que, viendo un cuadro, se reconozca tu firma”, asegura.