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Un exitoso ‘Lago de los Cisnes’ en Sudáfrica – Por Othoniel Rodríguez

La compañía sudafricana Joburg Ballet (JB), que dirige Dirk Badenhorst, presentó entre marzo y abril una temporada triunfal del clásico por excelencia de la danza El Lago de los Cisnes en la Sala Nelson Mandela del Teatro de Johannesburgo. Como plato fuerte de la jornada, el cartel presentaba a dos estrellas de fama internacional, la primera bailarina del Ballet Nacional de Cuba, Viengsay Valdés, y el primer bailarín del ballet de Washington, Brooklyn Mack.

Viengsay ha estado incluida en varias ocasiones en la lista de las cien mejores bailarinas del mundo y se distingue por su fuerte técnica y su sublime calidad. Por su parte, Brooklyn, natural de Carolina del Sur, ha cosechado muchos éxitos desde su ascenso a la categoría de primer bailarín, presentándose en concursos y actuaciones especiales en diferentes países. Es la cuarta ocasión que esta pareja comparte escenario, pero es la primera vez en que bailan una obra completa, para lo que tuvieron que adaptarse a la novedosa versión sin renunciar a las exigencias y características de sus respectivas escuelas.

Esta producción de El Lago de los Cisnes contó con la participación de más de veinte artistas chinos y la integración de jóvenes representantes de otros países como Brasil y Cuba. Según la crítica especializada, la bailarina Viengsay Valdés “lo dejó todo sobre el escenario del Teatro de Johannesburgo durante su segunda y última interpretación del Lago, con el JB y acompañada por Brooklyn Mack”. Valdés impuso su sello de altísima calidad y entregó una Odette-Odile “impecable”.
Su cisne blanco fue todo un canto al amor y a la esperanza; el cisne negro, un derroche de su gran y fortísimo virtuosismo. Mack fue un gran partenaire, muy atento a su compañera y en los solos deslumbró con momentos de gran bravura.

La prensa latina resaltó la “asombrosa técnica de los cubanos en este arte, que está combinada con un sabor extra dando lugar a una fórmula perfecta en la danza”. Además de que siempre aspiran a llegar tan lejos como el famosísimo Carlos Acosta, el Príncipe Negro de la Danza del siglo XXI. Felicidades para Dirk Badenhorst por revivir con tanta brillantez una joya del ballet mundial.