música >

Corcuera: “Un país es lo que canta”

El director peruano Javier Corcuera estará en mañana en la Isla, donde se proyectará Sigo siendo. / DA

El director peruano Javier Corcuera estará en mañana en la Isla, donde se proyectará Sigo siendo. / DA

J. F. J. | Santa Cruz de Tenerife

La Asociación de Amigos del Perú de Tenerife ha organizado un ciclo de cine dedicado a este país, cuya primera proyección tendrá lugar mañana, jueves, en el Círculo de Bellas Artes, con el documental Sigo siendo, Kachkanirgmi. Una cinta firmada por uno de los realizadores contemporáneos más destacados del país andino, Javier Corcuera, afincado en España desde hace años y con varias producciones de éxito en su filmografía, como Invierno en Bagdad o Invisible, con la que logró el Premio Goya en 2008.

Corcuera ha viajado por primera vez a Tenerife para estar presente en la proyección de mañana (19.00 horas, entrada libre). En Sigo siendo plantea un acercamiento a la idiosincrasia peruana a través de su cancionero popular. Sin ser una película musical al uso, esta lo abarca todo en un viaje por el país, desde el Amazonas hasta la región de la Costa, pasando por los Andes. Detrás hay un largo y laborioso proceso de investigación, que llevó años de trabajo al autor y su equipo.

“Desde que empezamos con la investigación hasta el montaje final pasaron cuatro años”, cuenta. “Es una película minuciosa, hecha con todo el rigor que hemos podido. Quería contar Perú, el país donde nací, y pensé que la mejor manera era hacerlo cantando. Habla de identidad, de quienes somos. Porque un país es lo que canta”. El director peruano, que con este trabajo consiguió el Mejor Documental en la decimoséptima edición del Festival de Cine de Lima, también ha querido darle un especial protagonismo a la mujer en Sigo siendo, pues todas las canciones que suenan en ella están protagonizadas por voces femeninas. “Además de la música, hay otro hilo conductor, el agua, que recorre toda la película. Y desde esa feminidad del agua quería que fueran voces femeninas las que condujeran la película. Es una decisión de guión, que empieza en los ríos de la Amazona, pasa por los valles andinos y termina en el mar”.
Corcuera asegura que la música de su país no admite una única definición, pues de algún modo “hay muchos países dentro de Perú, con entidades muy distintas”. “Lo que hay es una música de diferentes mundos”, apunta. De hecho, la cinta fue rodada en tres idiomas: castellano, quechua chanka y shipibo conibo. El recorrido del campo a la ciudad que implícitamente plantea también a la película también también rememora la emigración interna “que ha habido hacia Lima, donde conviven todas esas influencias”. Por eso, dice, “Es una película de retorno, un viaje de regreso de sus protagonistas a donde se hicieron músicos y aprendieron sus primeras melodías”.

La pena para Javier Corcuera es que este tipo de proyectos documentales no dispongan de una mejor distribución y apoyo por parte de las salas de cine, como sí ocurre, dice, en países como Alemania y Francia. “No apuestan por el largometraje documental. Aquí gusta más el documental televisivo, un formato que se repite una y otra vez”, lamenta el realizador.