Estado de Independencia

estado de independencia

Por Verónica Franco

La música tiene esta cualidad: es capaz de producir en el que la está disfrutando una peculiar tensión entre lo que escucha en un determinado instante y lo que espera escuchar en el siguiente. En el vacío de ese hueco imposible de definir y atrapar, vibra tanto la creación del músico como la creatividad del que escucha. Claro que eso pasa con unas composiciones más que con otras. Algunas producen casi a propósito ese espacio, lo hacen más palpable. Otras, no tanto. Pumuky entra en esta categoría. La máquina de generar emociones intenta primero atraparte en su burbuja sonora y luego te bombardea con sensaciones melancólicas. Pero sales vivo de allí. Vivo e incluso pletórico, porque la ligereza y la luminosidad forman también parte del catálogo de su universo de sonidos y, además, tienes la experiencia de haber participado. “Esto también lo siento yo”, piensan muchos seguidores de Pumuky. Lo que está claro es que el concepto indie (del que huyen con prudencia, todo hay que decirlo) define en ellos mucho más que un estilo musical. Como si Canarias fuera una tierra perfecta para desarrollar su camino, como si no estuviéramos rodeados de mar, como si pudiéramos coger la furgo y largarnos sin más al próximo concierto, en su música se percibe su anhelo de independencia: independencia de la geografía y también del pretendido carácter isleño, si es que tal cosa existe. “Estas islas afortunadas dan para todo” dice Jaír, el vocalista. Hablamos con él con motivo de la presentación en el Aguere Cultural del nuevo disco de la banda, Justicia Poética. Un trabajo donde la poesía vuela con total libertad a lo largo de 10 temas con títulos tan elocuentes como La culpa y el librepensador o Reducción al absurdo. Y es que, lo sabe todo el mundo, la justicia puede ser poética pero la poesía no siempre habla de justicia.

-A primera vista (insisto, a primera vista) parecería que Canarias no es tierra propicia para el Indie, ni siquiera para el pop…

“Me voy a meter en un barrizal, pero creo que antes que nada habría que definir qué significa esa palabreja del Indie, porque a día de hoy nadie, incluido yo, parece tenerlo demasiado claro. Siempre entendí lo del indie como esas músicas que no se someten a las reglas del mercado predominantes en cada momento (ese otro palabro, el mainstream), ya que su objetivo vital no es vender discos a toda costa, sino satisfacer las necesidades artísticas de sus creadores; o sea, un canal de expresión, sea lo que sea eso que quieran expresar, aunque ello pueda implicar mantenerse al margen de la industria, adoptando filosofías tipo DIY (Do It Yourself/Hazlo tú mismo). Gente que va por libre, que necesita expresarse a su manera a través del arte, aunque eso no siempre traiga consigo una rentabilidad económica, siempre ha habido en todos los sitios, y cómo no, también aquí. Por otro lado también es cierto que Canarias, antes de que existiera la palabra indie, tuvo ya sus pioneros en sonidos asociados al rock: Los Canarios en los 60, o todas esas primeras bandas de punk, como Escorbuto Crónico, Familia Real, y tantas otras. Pienso que nuestras islas afortunadas, aunque no son muy grandes, están llenas de personas inquietas y de gustos variados. Realmente hay y debe haber sitio para todos, y eso es muy enriquecedor”.

-Repasando vuestro trabajo saltan las referencias a Canarias enseguida…

“Es donde nacimos y donde siempre hemos vivido mi hermano Noé y yo, los únicos miembros de Pumuky que permanecemos desde que empezamos hace ya más de una década, así que, lo quieras o no, es imposible que los paisajes de las Islas, tan intensos, su entorno y sus gentes, no influyan en lo que haces. El hecho de que aparezcan en nuestras canciones tantas referencias a las playas, el mar, los dragos y las palmeras, los barrancos, etcétera, no es algo ni mucho menos forzado, sino que surge de forma natural. Lo raro sería que escribiéramos sobre cruzar la ciudad en metro o hacer referencias a los rayos del sol proyectándose en un skyline de rascacielos”.

-Ya que mencionaste algún que otro palabro, se me ocurre otro: reggaeton…

“Intento ser respetuoso con todos los estilos de música, me gusten o no. Tiene que haber de todo, sería muy aburrido si fuera de otra forma. Me parece genial que en Canarias haya esa devoción por los ritmos latinos, y es que es lo normal teniendo en cuenta el vínculo tan fuerte que nos une con Latinoamérica por tantos motivos. No soy un entendido en el reggaeton pero seguro que hay cosas muy buenas dentro de él y otras que serán una basura, aunque eso pasa en todos los estilos musicales. Lo que no puedo apoyar es que la música se use para promover o enaltecer comportamientos denigrantes o violentos hacia otras personas o estilos de vida, y lamentablemente esto ocurre con frecuencia”.

-Una de dos, o son indies convencidos o son unos valientes. Aunque puede que haya también alguna otra opción que no se me ha ocurrido.

“Lo de indies convencidos no suena demasiado bien, sobre todo porque lo que ahora se entiende como indie, o en lo que ha degenerado esa etiqueta, no creo que nos defina. No me gusta formar parte de ningún rebaño, prefiero ser un muflón suelto por ahí… Digamos que hemos intentando mantenernos firmes y ser fieles a lo que creemos, a una forma de hacer las cosas. Siempre tuvimos claro qué no queríamos hacer, aunque eso significara ir muy a contracorriente. Si por eso nos quieres llamar valientes, te lo agradezco. Además, es de las pocas cosas que aspiro a ser en esta vida”.

-Pero habrán tenido que poner en práctica la voluntad, la paciencia e incluso la fe, más de una vez…

“Toneladas de voluntad, paciencia y fe… la suerte es que esas herramientas son gratis y están al alcance de todos”.

-Oscuridad psicodélica y electrónica con destellos muy brillantes. Esa podría ser una forma rápida de definirle a alguien vuestra música. ¿Pero cómo la describirías tú (de una forma no tan rápida)?

“Si quieres poner a un músico en aprietos pídele que describa su música. Siempre que puedo intento escabullirme y no hacerlo. La música como mejor se explica es por sí misma; todo lo que intentes con palabras correrá el riesgo de caer en lo rimbombante. Algo así como bailar arquitectura (Frank Zappa dixit)”.

-Me acabas de dejar como una enterada presumida intentando describir vuestro estilo… pero tal vez estés de acuerdo en que hay una gran dualidad entre la luz y la oscuridad en vuestras canciones.

(Risas) “Prometo que no era mi intención, y además estoy muy de acuerdo con lo que mencionas de la dualidad luz/oscuridad en nuestra música. A veces me siento una contradicción con patas; de hecho pienso que eso es algo muy humano y sano. Esta disposición a no tener del todo claro por dónde ir es lo que te hace parar y pensar bien qué quieres hacer y creo que eso se ve reflejado en nuestra música. La vida tiene muchos momentos oscuros, y hablar de ello, vomitarlo a través de la letra de una canción, permite hacer espacio para que entre algo de luz”.

-Sé que vuestros comienzos fueron complicados. ¿Lograron convencer a los descreídos?

“Si hemos llegado a algún sitio creo que es porque nunca hemos intentado convencer a nadie, si acaso a nosotros mismos”.

-Aunque no intenten convencer a nadie ¿No es dulce cuando eso ocurre? Cuando se dan cuenta de que gustan, de que tienen muchos seguidores ¿no se genera una especie de orgullo?

“No lo llamaría orgullo, sino gratitud. Es emocionante cuando alguien te dice que se siente identificado con tu música, que le sirvió para algo, que le ayudó en un momento dado, aún viviendo a miles de kilómetros y teniendo vidas que no tengan nada que ver con la tuya. Celebro ese hecho, me hace sentir bien. A mí la música de otras personas también me ha ayudado mucho…”.

-¿Te acuerdas de la primera vez que escuchaste algo que no fuera las canciones que se oían en tu casa? Todos tenemos un momento en que empezamos a seleccionar por nosotros mismos…

“Sí, me acuerdo perfectamente, de hecho lo tengo grabado a fuego en la memoria. Estaba entrando en la adolescencia; tenía una radio en mi cuarto y por las noches me gustaba explorar en el dial a ver con qué me encontraba; una madrugada por casualidad conecté con una emisión en directo de un concierto, estaba tocando una banda que me resultaba muy extraña pero que me cautivó por completo… tiempo después descubrí que esos chicos eran Los Planetas, y que estaba escuchando Radio 3, grupo y emisora que son una parte fundamental de mi banda sonora emocional a partir de ese momento”.

-Últimamente están mucho en Radio 3…

“Por suerte aún nos queda Radio 3, y que dure, porque por momentos parece que se escora hacia maneras más propias de las radiofórmulas. Ojalá siga siendo lo que siempre fue”.

-¿De dónde salen las letras de las canciones?

“Beben de nuestras vivencias, aunque luego podamos amplificarlas y llevarlas a territorios por los que no necesariamente tenemos que haber discurrido, o sí. Haya o no algo de literatura de ficción en nuestras canciones, en todos los casos nos vemos reflejados en ellas, hay una parte de nosotros en todas”.

-¿Tienen más referencias literarias o audiovisuales?

“Seamos conscientes o no, todos somos influenciados y eso termina reflejándose en cualquier cosa que hagas. Soy una persona curiosa así que debo ser una esponja… discos, películas, libros, no sabría decirte de dónde se alimenta más mi imaginación”.

-¿Se ganan la vida con esto?

“Te seré muy sincero, me extraña una barbaridad lo mucho que nos preguntan eso a los músicos, como si tuviera una especial relevancia. No me gano la vida con la música, de hecho la razón por la que hago música no es para conseguir vivir de ella. Dicho esto, y mientras algunos pensarán que acabo de soltar el gran topicazo, digo también que por supuesto sería genial vivir de la música, sobre todo para poder dedicarle más tiempo, hacerlo mejor y no estar siempre pluriempleados y corriendo de un lado a otro… Lo que tengo claro es que no voy a dejar de hacer música por el hecho de no poder vivir de ella”.

-¿Por qué Justicia Poética’ como nombre del álbum?

“Cuando ya teníamos terminadas las canciones del disco me di cuenta de que prácticamente todas ellas hablaban de un tipo muy peculiar de perdedores: aquellos que habían triunfado en el sentido de que habían adquirido un compromiso con unos ideales y seguían decididos en mantenerse en ellos, aunque no supieran a ciencia cierta si serían recompensados o no y ya solo les quedara esperar recibir, si acaso, algún guiño de la utópica justicia poética. Entonces vi claro que existía un leitmotiv que podía agrupar todas las canciones, y de ahí el título del disco”.

-¿No poder vivir de la música pero sin embargo haber llegado a donde han llegado, podría tener que ver, entonces, con la justicia poética?

“Podría ser que algo de justicia poética ya nos vaya tocando… pero el título no reivindica nuestra carrera, no estábamos pensando en nosotros en ningún momento cuando decidimos titularlo así”.

-Pregunta de rigor: ¿cuánto (más) cuestan las cosas si se es canario y se quiere hacer música indie-pop?

“Estar rodeados de mar a veces se siente como una losa real, no es algo imaginario. Ya solo el hecho de no poder montar tu equipo en la furgo y conducir hasta el próximo concierto es un hándicap importante. Tenemos que coger aviones prácticamente cada vez que tenemos un concierto. Pero no vamos a dejar de hacer cosas por estar alejados; solo hay que ser consciente de que tendrás que trabajar el doble por cada objetivo y si te empuja la ilusión puedes afrontar cualquier reto con gusto. El año pasado hicimos una gira de ocho conciertos por México, algo que fue una experiencia muy emocionante para nosotros. Y acabamos de aterrizar de regreso de Berlín, donde hemos presentado Justicia Poética hace unos días. Si te lo trabajas, se puede ir lejos”.

-En pocas palabras, si eres canario los sueños tienen que ser más fuertes o deberás ser el doble de obstinado…

“Desde cualquier periferia te encontrarás en el camino algunas vallas extra que tendrás que saltar. Y sí, es cierto que ser perseverante ayuda”.

-¿Beatles o Rolling Stones?

“Rolling Beatles”.

-¿Cuál es tu momento preferido en un concierto?

“Cuando siento que está saliendo todo bien y me atrevo a abrir los ojos y mirar al público. Es algo que pasa pocas veces…”.

bio-discografía

Pumuky está formado por los hermanos Jaír y Noé Ramírez junto a Adán Zeus y Daniel Benavides. Acaban de publicar su cuarto LP, que lleva por título Justicia Poética (Jabalina Música). Además, recientemente se ha reeditado en vinilo El bosque en llamas y vienen de realizar durante 2014 una extensa gira por México, donde actuaron en el Festival NRMAL, una de las grandes citas musicales de Latinoamérica. Se dieron a conocer con una demo que fue elegida mejor maqueta del año en Disco Grande (Radio 3). En 2006 llegó su debut discográfico con De viaje al país de las tormentas (Discos FUP), a lo que le siguió el EP Los exploradores perdidos (Lejos Discos), tercer mejor EP de 2007 en las listas de Rockdelux. Ficharon por el sello Jabalina y en 2009 publicaron El bosque en llamas que fue elegido entre los mejores discos del año para publicaciones como GoMag o el medio latinoamericano Club Fonograma. En 2011 volvieron a la carga por partida doble, con un trabajo inspirado en leyendas aborígenes de las islas Canarias para Jabalina Love Songs, Club del Single del sello, y con Plus ultra, su tercer larga duración con el que se colaron en multitud de listas de lo mejor del año: Rockdelux, GoMag, Radio 3, Muzikalia. Han actuado en importantes festivales como el BAM, Deleste Festival, South Pop, Let’s Festival, Keroxen, Mercat de Música Viva de Vic, Monkey Week, Sonorama, NRMAL, WOMAD, entre otro largo centenar de citas dentro y fuera del país. Sus fans crecen día a día no solo en España sino en lugares tan diferentes como México o Chile.