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‘La del manojo de rosas’ – Por Estrella Ortega

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El Festival de Zarzuela de Canarias 2015 celebró su 22 aniversario poniendo en escena, en el marco inigualable del Teatro Guimerá, la obra del maestro Pablo Sorozábal que contribuyó a modernizar el género el pasado siglo. La del manojo de rosas es un sainete lírico estructurado en dos actos divididos en seis cuadros con el libreto de Francisco Ramos Castro y Anselmo Cuadrado Carreño de un casticismo madrileño e ingenio notables. Como de costumbre hubo una gran afluencia de público.

En cuanto a la lírica, lo más sobresaliente fue la actuación de Ascensión, de la soprano Tairuma Méndez, muy buena en cuanto a musicalidad y presencia escénica aunque debe atender al vibrato que afea el timbre y puede darle problemas en el futuro, además de mejorar en la dicción. Por su parte, como Clarita, Noelia Guidi, en su cuerda de soprano muy bien tanto en la presencia escénica como en su parte canora. El tenor Álvaro Lozano, en Joaquín, es un cantante nada conocido que tiene una bella voz pero parece que puede romperse en cualquier momento. Su línea de canto está por desarrollar pero se mantuvo entregado. Ricardo fue Néstor Galván, y Capó, Pedro Noel, ambos se defienden bien tanto en su faceta actoral como en su cuerda. En la parte hablada Pepe Batista, como Espasa, destacó, los demás perfectamente adaptados a su papel de don Pedro y doña Mariana, padres de Joaquín, encarnados por José Luis de Madariaga y Alicia Rodríguez respectivamente. Javier Jonás, don Daniel, padre de Ascensión. Acertado el planteamiento escénico de Carlos Durán, una plaza de Madrid, apoyándose en un rigor teatral perfecto además de incorporar movilidad cinematográfica. La dirección de coro de Juan Ignacio Oliva y la coreógrafa Charo Febles realzaron sin duda la representación. Jorge Rubio, al frente de la Orquesta del Festival, aportó una dirección atenta y dinámica.