Arte moderno en Leyendecker

Óleo sobre lienzo de Kenny Rivero, una de las obras presentes en la exposición. / DA

Óleo sobre lienzo de Kenny Rivero, una de las obras presentes en la exposición. / DA

Diario de Avisos / J. F. J. | Santa Cruz de Tenerife

La Galería Leyendecker de Santa Cruz inauguró ayer la exposición The Fire Next Time, colectiva comisariada por el prestigioso crítico de arte Christian Viveros-Fauné. En ella participan cinco artistas de proyección internacional: Ángel Otero, James English Leary, Michael Cline, Kenny Rivero y Kysa Johnson. Cinco autores que trabajan la pintura, pero cada uno desde un punto de vista muy diferente y personal, sin más similitud entre sus obras que el medio.

De origen chileno y afincado en Nueva York, Viveros-Fauné está considerado como una de las personalidades más influyentes del mundo de arte contemporáneo internacional.

Ejerce como crítico en diferentes publicaciones y es profesor en la Universidad de Yale. Ha comisariado exposiciones en el Museo de Arte Moderno de México y el Museo de la Solidaridad Salvador Allende en Chile. Hace dos años estuvo en el Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM) de Las Palmas, participando en una conferencia titulada La pintura: una cosa mental. En activo desde 1979 y con sede en la santacrucera Rambla Pulido, Leyendecker es una galería especializada en arte contemporáneo y movimientos de vanguardia, con especial atención al mercado americano y europeo. Es la única galería privada de Canarias que no se ha perdido ninguna de las 35 ediciones de ARCOmadrid, la feria de arte más importante del país. Tres de los cinco artistas que llevó a la edición celebrada el pasado febrero toman parte en la muestra The Fire Next Time: Ángel Otero (Puerto Rico), James English Leary (Estados Unidos) y Michael Cline (Florida). La exposición comisariada por Viveros-Fauné la completan los también estadounidenses Kysa Johnson y Kenny Rivero.
Este último pertenece a la prolífera generación de artistas latinos con sede en Estados Unidos. De hecho, sus obras obras están marcadas por su infancia en el barrio de dominicanos ubicado en Washington Heights. Johnson, por su parte, es residente de Brooklyn y ha sido galardonado por la Fundación de Nueva York para las Artes.

Ángel Otero, en cambio, se ha dado a conocer por sus pinturas, aparentemente abstractas, que sugieren múltiples representaciones, y por el singular proceso que emplea para concebirlas. Practica un arte procesal que combina la pintura y el ensamblaje.

Otero crea las conocidas pieles de óleo al verter pigmento sobre placas de vidrio que después remueve y deja secar, para luego pegarlas a los lienzos. Finalmente, les añade más óleo a estas pieles, junto con otros elementos, tales como pintura spray, resina y silicona.