Íncubo – Manuel E. Díaz Noda

La asociación entre sexo y muerte es tan antigua como la civilización. Ya la mitología griega la identificaba con la dicotomía entre eros y tánatos y milenios más tarde esta pulsión sería una de las bases del psicoanálisis. En el género fantástico, es habitual que lo sobrenatural demuestre una fascinación hacia lo físico, de la misma manera que los monstruos clásicos no podían ocultar su debilidad por lo erótico. A finales de la década de los 70, John Carpenter también marcó una directa conexión entre la iniciación sexual con la muerte que definiría el slasher de los 80. Bebiendo un poco de todas estas referencias, de la sombra de las enfermedades venéreas, el joven director David Robert Mitchell debuta en las salas comerciales de nuestro país con It Follows, cinta donde además rescata otro fenómeno clásico de la tradición fantástica, el íncubo, o demonio que se alimenta de la energía sexual de su víctima.

Perteneciente a la corriente denominada mumblegore, Mitchell reformula el discurso del género adaptándolo al naturalismo del cine indie actual. Con una puesta en escena sobria, jugando con la perturbación de lo cotidiano, el cineasta aprovecha los escenarios reales de las zonas suburbiales estadounidenses para generar en el espectador un sentimiento de ansiedad existencial, no sólo por la introducción de ese elemento anómalo que es la presencia que persigue a la protagonista, sino sobre todo por la amenaza latente que suponen esos espacios vacíos. De ahí que lejos de rimbombantes movimientos de cámara o frenéticos usos del montaje, Mitchell se apoye sobre todo en planos largos y pausados, con predominio de las panorámicas para situar al espectador y enfatizar ese entorno vacuo en el que conviven los protagonistas. Otro elemento a destacar es el excelente trabajo de su actriz protagonista, Maika Monroe, quien con su mirada ausente, su aspecto gélido y su voz rota se ha convertido en la musa de este movimiento mumblegore gracias a esta película y su anterior trabajo, The Guest.

It Follows hace justicia a su reputación de cinta de culto instantáneo y abre nuevas posibilidades al desgastado lenguaje del fantástico clásico.