MÚSICA >

Padres e hijos del ‘rock’

Foto JAIME CHINARRO

Foto JAIME CHINARRO

Se lo pasa uno muy bien entrevistando a Brutalizzed Kids. La espontaneidad y la amabilidad de una de las bandas de rock más potentes de Canarias se nota desde el mismo momento en que se atraviesa el portal de su sala de ensayos y estudio de grabación en Guamasa. Cachorros juguetones incluidos. Pero no convendría engañarse demasiado, la energía demoledora del sonido Brutalizzed te puede arrasar cual tsunami, en especial cuando te ofrecen tocar para ti, y tú y el fotógrafo tienen el honor de ser el único público presente en esa pequeña habitación. Las conexiones neuronales no son las mismas luego de oírlos tocar en tan reducido y privilegiado espacio, doy fe.

La charla se desarrolla alrededor de improvisados cafés y se ve interrumpida de forma permanente por comentarios graciosos y ácidos acerca de todos los temas que vamos tocando. Brutalizzed Kids (Fafe, Albert, Tato, Efrén y Pablo) son una especie de familia, y eso se nota en todo lo que dicen y cómo lo dicen. Todos los integrantes del grupo, independientemente de su edad, son perros viejos en esto de hacer rock. Pero no solamente porque llevan toda la vida haciéndolo, sino porque, además, han sido miembros o fundadores de todas las bandas importantes de Canarias en los últimos 20 o incluso 30 años. Los Premios de la Música Independiente (MIN) edición 2015 les ha otorgado, hace unas semanas, un galardón que llama la atención: Mejor Álbum de Metal por El Diablo es Devil producido por Los 80 Pasan Factura y El Hombre Bala Records y distribuido por Munsterama. Y uno se pregunta: ¿pero Brutalizzed Kids eran una banda de metal? La respuesta es no pero sí, o viceversa. En realidad, la palabra que más se ajusta a su definición como grupo musical sería “inclasificable”. La pena es que ningún festival alrededor del mundo contemple esa categoría. Por lo menos, una pregunta me asalta al entrar en Estudios La Gruta en Guamasa y sortear la huerta de la entrada: ¿quién diría que detrás de este bucólico espacio de nísperos y plantas aromáticas se esconde la gran bestia del rock canario…?”.

-Empecemos por el principio…

“Esto empieza en 2003, cuando comenzaron a reunirse Carlos Dalton y Fafe. Intentábamos hacer una banda y el primer paso fue llamar a Albert. Fafe venía de Ataúd Vacante, así que cogimos al batería que tenía, que era Pistol y Carlos trajo a Pepe Franchy, que venía de Miniatura. Estábamos buscando un cantante, y pensamos en este hombre” (se refieren a Albert)”.

-¿Y qué fue lo que les llamó la atención de Albert?

“Buscábamos a alguien poderoso y Albert nos sorprendió. Ya no importaba si cantaba o no cantaba sino la actitud que tenía en el escenario, que era justo lo que estábamos buscando. No hicimos pruebas ni nada. Llamamos por teléfono a Albert y le dijimos: ‘Pibe, vente a ensayar’, el dijo ‘sí, por supuesto’ y ahí empezó toda la historia”.

-Él dijo que “sí, por supuesto”…

“Sí, en ese momento Albert estaba escuchando el disco de Moby, Animal Rights. Le flipaba esa especie de punk electrónico. Cuando llegó a la casa de Fafe, se dio cuenta de que los Brutalizzed hacían prácticamente la misma música. Ni se lo pensó. Por aquel entonces parte de la banda estaba en Tenerife y parte estaba en Las Palmas. Nos pasábamos los temas por Internet. Eso duró dos años más o menos, nada más. Y luego Carlos se vino a vivir aquí. Posteriormente Pepe se fue de la banda y buscamos a otro bajista que es Efrén. Efrén estuvo seis meses, se tuvo que ir y entró Bruno Díaz”.
Albert, entre risas, interrumpe para aclarar que en realidad Efrén no se fue sino que lo echaron. Efrén lo admite, como un niño culpable. Le pregunto por qué lo hicieron y me cuentan que los dejó botados a pocos días de una actuación importante en la Península.

-¿Y lo perdonaron?

(Risas generalizadas) “Lo perdonamos porque es un amigo y el tiempo lo cura todo… Y además porque con la música siempre hemos conectado. Fafe fue mánager y guitarra del grupo en el que Efrén anteriormente tocaba, Species. Todos nos teníamos un aprecio especial”.

-¿Y cómo sigue la historia?

“Cuando Pistol se fue incorporamos a Ayoze Hernández (Guamasa Estudios), que era el cantante de Species, en la batería. Y la formación se quedó con Ayoze a la batería, Carlos Dalton a la guitarra, Bruno Díaz al bajo, Fafe a la guitarra y Albert a la voz. Hicimos un par de conciertos, sacamos el disco Soy muñeco y lo presentamos en el Honky Tonk, que se llenó por completo. El último concierto fue con Deftones en La Riviera (Madrid) y a partir de ahí hubo un quiebre; Bruno, Carlos Dalton y Ayoze se fueron. Nos quedamos solo Fafe y Albert pensando qué hacer. Llamamos a Tato, batería impresionante, y le dimos el toque otra vez a Efrén. Siempre disparábamos las bases con un CD o un ordenador y queríamos hacer algo un poco más real, así que también llamamos a Pablo que desde el concierto del Honky Tonk nos había dicho que quería tocar con nosotros. Tanto Tato como Pablo dijeron inmediatamente que sí. Y aquí ves el resultado de tanto sí”.

-El premio al Mejor Álbum de Metal en los Premios de la Música Independiente es el más importante que han recibido hasta ahora pero llama la atención lo del “metal”, ¿no?

“Cuando nos avisaron que estábamos nominados, tres días antes de la entrega, nos lo tomamos a cachondeo, la verdad. No creíamos que nos fueran a tomar en serio en la categoría metal. De hecho, enviamos a un amigo que vive allí, porque no creíamos que fuera posible”.

-Sin embargo, el jurado de los premios lo integra gente muy potente…

“El jurado estaba compuesto por 67 personas de toda España, representando a Rolling Stone, Spotify, Rockdelux, Radio 3, Televisión Española, Mondosonoro, etc. Es un premio en realidad muy importante, pero nuestra dificultad es que nunca saben con quién hacernos compartir cartel. Porque no somos rock, pero tampoco metal, pero tampoco electrónica…”.

-¿Qué creen que piensan de ese premio los grupos que de verdad hacen metal?

“Supongo que creerán que es un poco injusto, tal vez. Ojo, nuestro álbum tiene un par de temas metaleros, pero nosotros no somos un grupo de metal, somos mucho más que eso”.

-¿Qué son?

“Somos un grupo de rock, de metal, de electrónica, somos fusión, pero sobre todo, somos punkis a muerte. Aquí todos tenemos un pasado común: el punk. Fafe estuvo en Epitafio, Ataúd Vacante, Species. Tato en Korrosion, Guerrilla Urbana, Becerro o el Último Grito del Perenquén. Pablo estuvo en el primer grupo de rap que hubo en Tenerife, KhZ. Albert en Ongoh, Muzak, Datana. Efrén en Recycler, Species”.

-Todos ustedes vienen de las grandes bandas de rock en Canarias. Se podría decir que son los padres del rock por estas tierras.

“Alguno de nosotros ya tiene edad como para ser casi abuelo (risas). Además todos íbamos a los conciertos de todos, así que se ha dado siempre una sinergia entre las bandas en las que tocábamos y las que escuchábamos”.

-Es decir, son los más indicados para contar cómo es vivir y luchar por el rock en Canarias.

“Es tan gratificante como frustrante. Las dos cosas al mismo tiempo”.

-¿Gratificante por qué?

“Porque es lo que somos, somos músicos y no podemos vivir sin esto. Y no somos más porque estamos donde estamos”.

-¿Qué significa eso de “estamos donde estamos”?

“Está claro que estamos pagando la insularidad. Y un grupo como nosotros no puede tocar todos los fines de semana porque esto es muy pequeño. Podemos tocar hoy en Santa Cruz, el fin de semana que viene en La Laguna, el otro en el sur y el otro en el norte. Pero te tienes que parar ahí o saturas a todo el mundo. No tenemos a dónde ir, salvo a tocar por otras islas, donde pasa más o menos lo mismo. Y para irnos a la Península necesitamos un dineral”.

-Sin embargo, hay bandas, hay ofertas de muchos estilos y hay calidad en Canarias.

“Sin duda. Nos hemos dedicado a esto en alma y vida y con esa experiencia podemos decir que en Canarias hay una calidad impresionante. Un nivel que es difícil de creer. Con la mitad de calidad, ya barremos a la mayoría de los grupos nacionales”.

-¿Por qué creen que es así?

“Hemos estado de gira por toda España y hemos visto los suficientes grupos como para saberlo. No nos queda muy claro por qué, pero aquí somos más propensos a las fusiones, tal vez porque estamos más cerca los unos de los otros, porque somos más pequeños y por la influencia de varias culturas a la vez”.

-¿Qué les gusta de este último disco, El Diablo es Devil?

“Lo bueno de este disco es que le llega a la gente, que lo escucha todo el mundo en todos lados y que te cuentan una historia personal de identificación con casi cada una de las letras de sus canciones”.

-¿Canarias es tierra de rock?

“Se ha querido, por razones incomprensibles, que Canarias sea más tierra de salsa, ritmos latinos y folklore (sin desmerecer a ninguno de ellos, por supuesto). Pero eso ha sido una voluntad de las políticas, más que de la gente”.

-Pero hay mucha movida de rock aquí, eso se palpa, se ve, los conciertos de grupos como ustedes son muy esperados, son garantía de lleno total…

“Es extraño, porque sí, tienes razón y porque creemos que aquí hay más músicos en general que en toda la península. Por ejemplo, de jazz hay una cantera potentísima, mucha gente de aquí que se va a tocar a Barcelona…”.

-¿Me confirman entonces que esto de vivir de la música es más bien una quimera…?

“Puede que lo sea, pero no porque seamos canarios, hay grupos que están también en primera línea a los que les cuesta mucho…”.

-¿Los empresarios pagan o les cuesta?

“En las épocas de Ataúd Vacante, por ejemplo, se pagaba mucho más. Estamos ganando lo mismo que hace treinta años, y eso, cuando no hay problemas con el pago, claro”.

-Tienen uno de los públicos más fieles que se han visto por aquí. Casi como si fueran un equipo de fútbol.

“Esa es una de las cosas que nos ponen más contentos, sentir cómo nos quieren. Y en los últimos años ha crecido aún mucho más. Pero es que nosotros nos entregamos a tope, también. Somos partidarios de que si sacamos un disco es para superar al siguiente. No vale la pena solo sacarlo para aumentar la discografía. Ahora estamos trabajando para lanzar un cuarto disco, pero con la mentalidad de superar a este, si no, no lo haremos. Es muy importante la gente que ha entrado. Pablo ha dado mucha frescura con el lanzamiento de las bases en directo; la batería de Tato es fundamental, es el primer disco que sacamos con una batería real y la diferencia es abismal. Y la forma de tocar de Efrén, ni te cuento. Tenemos mucha suerte de contar con esta formación”.

-La banda en directo suena demoledora…

“Hace unos días estábamos mirando el vídeo de nuestro última actuación y verdaderamente suena muy bien, en directo no puedes engañar a nadie, no hay trucos. O suenas o no suenas. El sonido era simplemente el que había grabado el micro de la cámara y era alucinante. Y eso también sucede porque confiamos mucho el uno en el otro. Sabemos que cada uno hace su trabajo perfectamente y vamos muy confiados a los conciertos”.

-¿Cómo es el proceso creativo?

“Este disco lo hemos compuesto de manera diferente a los anteriores. Hemos sacado las melodías y las letras entre los cinco. Y la creatividad es muy intuitiva, no nos lo pensamos demasiado. Más bien lo sentimos. De todas formas, cualquier parecido de la maqueta inicial al disco final es mera coincidencia (risas). Cambiamos muchísimo sobre la marcha”.

-¿Y las letras?

“Es muy intuitivo, como te comentábamos. En este caso primero fueron las melodías, trabajamos sobre melodías creadas”.

-O sea que primero fueron las melodías y luego las letras.

“Sí, esto es música. La melodía es lo primero, lo que te engancha, y luego viene lo demás. La música te trasmite primero unos sentimientos y luego la letra intenta acompañar. Las melodías de Brutalizzed son muy potentes, la gente se queda enseguida con ellas y les dan sus propias interpretaciones. Eso genera empatía con el público. Dar con esa clave, conectar así con la gente es increíble. Y a veces hablamos de nosotros mismos sin saberlo. Nos sale así y luego, al tiempo, nos damos cuenta”.

-Desde vuestro punto de vista, ¿qué se puede hacer por mejorar el panorama musical canario?

“Hay que cambiar poderes, está claro. El problema es que la cultura es la que ellos quieren, cuando ellos quieren, donde ellos quieren y de la manera en que ellos quieren. Si te sales de eso, te castigan. Lo mejor es que entre gente joven, con la cabeza más abierta. Que vivan las murgas y el kickboxing, pero hay más cosas en Canarias”.

-Hay público para el rock, o al menos eso parece cada vez que hay un concierto.

“Sí, pero te lo ponen muy difícil. La clave es la igualdad de oportunidades. Si el rock tuviera la misma cobertura que tienen las orquestas u otro tipo de artistas, la cosa sería distinta, llenaríamos el Auditorio y lo que hiciera falta. El problema es que lo tenemos que anunciar nosotros, en nuestro Facebook. De todas formas, no vale quejarse, hay que seguir adelante”.

-Hablando de eso, ¿cuáles son los próximos conciertos?

“El 12 de junio en el Teatro Guimerá en beneficio a las víctimas del terremoto de Nepal. El 11 de julio en el Elite Fest en La Orotava y el 19 de septiembre en Costello Club, en Madrid”.