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Carlos Jimena: “Nuestra música sale de las entrañas; se siente y te toca”

El Teatro Guimerá recibe mañana a Guadalupe Plata, un grupo tan poco convencional como exitoso. / DA

El Teatro Guimerá recibe mañana a Guadalupe Plata, un grupo tan poco convencional como exitoso. / DA

J. F. J. | Santa Cruz de Tenerife

El Teatro Guimerá recibe mañana a Guadalupe Plata, un grupo tan poco convencional como exitoso. Procedentes de Jaén, su apuesta por el blues los ha elevado por encima de la media. El año pasado vivieron su momento de gloria al ganar cuatro galardones en los Premios de la Música Independiente y el Impala, reconocimiento europeo. Regresan a Tenerife, donde el año pasado, en el Festival Keroxen, ofrecieron uno de los “conciertos más increíbles de nuestra carrera”, describe Carlos Jimena, batería de la banda.

-¿Por qué Guadalupe Plata?
“Muy fácil: aquí, en Úbeda, el pueblo de donde somos, la patrona es la Virgen de Guadalupe. Una figura que está rodeada de artículos de plata. De ahí viene el nombre. Un guiño al folclore de nuestra tierra, a modo de seña de identidad”.

-Su música se ha definido como blues chatarrero. ¿Va por ahí la cosa?
“Lo que nos gusta es que cada persona le dé su concepto o definición a la historia. Nosotros partimos de una base que es el blues del Delta, intentando recuperar ese sonido que está un poco perdido y que va a la raíz. El apelativo de chatarrero me parece perfecto. Pero también hay quien lo define de pantanoso, de podrido o incluso de coñazo, que también hay quien lo piensa”.

-En las canciones hablan mucho de gatos negros, serpientes, ratas, pájaros. Todo muy animalesco.
“En la historia del rock and roll hay muchos ejemplos de grandes canciones cuyas letras han sido gritos o cosas casi incomprensibles. No hay por qué expresar lo que uno siente con poesía. Respecto a los animales, la verdad es que no tenemos un bestiario demasiado amplio”.

-¿Cómo se explica el éxito de un grupo español en un estilo, el blues, que no es un sonido de moda?
“La verdad es que es curioso. A mí también me sorprende. Está claro que no es una música comercial, pero sí de las que llega y te toca. Te pueden gustar más otros estilos, pero la música que sale de las entrañas, como es la nuestra, la sientes y la vives. Es una cosa que todo el mundo comprende, pero muy difícil de lograr. Estamos muy orgullosos de ello”.

-Vuestra última experiencia en Tenerife fue en el Festival Keroxen. Un gran concierto, pero que acabó en desmadre. ¿Cómo lo vivieron?
“Fue increíble, no había tenido una experiencia así nunca. Sé que hubo gente que se fastidió y que no pudo ver el concierto como pretendía, ya que la mayoría del público nos rodeó por completo. Pero tanto a mí como a mis compañeros nos pareció una experiencia cojonuda. Sentimos que la música está viva”.

-El escenario elegido para esta nueva visita es totalmente el opuesto, sobre las tablas de un solemne teatro.
“Los teatros son otra historia. Al público le permite ver mejor y más relajado el espectáculo. Pero tenemos más de una experiencia en teatros en los que acaba todo el mundo levantado de sus asientos. Al final, puede resultar incluso más divertido que una actuación más convencional”.

-El año pasado recibieron el reconocimiento europeo Premio Impala. ¿Les ha abierto esto las puerta del mercado europeo, quizás el territorio más difícil de conquistar para un grupo español?
“Un poco sí. El año año pasado ya estuvimos en Alemania y ahora volveremos a tocar en Múnich. Es un premio sorprendente, ninguno nos lo esperábamos. Es como si un equipo de regionales gana la Liga de Campeones”.

-¿Por qué no utilizan título en ninguno de sus álbumes?
“Porque no vemos necesidad. Nunca hemos encontrado ningún tipo de motivo para ello. No sé si en el futuro seguiremos así, pero hasta ahora, simplemente, no nos ha dado la gana”.

-La palabra involución está muy presente en la definición de vuestro último disco. ¿A qué se refieren con ello?
“No se refiere a que toquemos peor o que hagamos las cosas mal. La involución nuestra tiene que ver con una vuelta a los orígenes. Y si algo ha conseguido este último disco es plasmar mejor las motivaciones con las que nació el grupo. Está grabado en directo y eso se nota”.

-¿El singular bajo construido con un barreño de zinc sigue sonando en sus conciertos?
“Desde luego. Si no nos lo quitan en el control del aeropuerto, lo llevaremos a Tenerife”.

-¿Cómo es eso de vivir de la música actualmente en España?
“Lo más grande que ha parido madre. Una maravilla. Estamos encantados de poder vivir de esto. Es lo que habíamos soñado. Tener una estabilidad con la música es de privilegiados”.