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Óleos de Portero en la Sala Odaly de Santa Cruz de La Palma – Por Joaquín Castro

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En la sala Odaly de Santa Cruz de la Palma expone sus óleos el artista Antonio López Portero, hasta el próximo 15 de julio. Interesante la muestra de este pintor, andariego por los caminos de las Islas, en esta ocasión La Palma, la que precisamente en próximas fechas celebra las fiestas más importantes para los palmeros y canarios en general, la Bajada de la Virgen de las Nieves. Portero, con su arte y su saber, ha querido estar con la Isla, captando los mejores momentos que la naturaleza le brinda para llevarlos a sus telas.

Precisamente, la tarjeta de invitación a la muestra reproduce la famosa plazoleta de Borrero, en el centro de la ciudad, con su fuente y los paraguas coloristas de las cafeterías que invitan al descanso cuando se pasa por ella. Lo vemos en la gente que se ve en el cuadro tomando un café o una bebida refrescante. Un bello rincón palmero, con su vieja arquitectura y los colores tradicionales de la Isla. Para este pintor, el sentimiento, la emoción y el impulso le permiten desarrollar una amplia temática, respetando siempre la realidad, interpretándola con su nervio en los grandes espacios que enriquece cuando emplea sus personales pinceladas, las que se encargan de reflejar la sensibilidad que siempre preside su hacer.

Paisajes de la Isla, de las calles de Santa Cruz de La Palma, bodegones, composiciones, están marcados por realismo de buena ley. Buen dibujo y cuidado sentido del cromatismo le permiten formar su propia temática, en la que nada queda fuera, desde el bodegón, la naturaleza hasta las figuras que trata.

Lienzo, pincel y color son las nobles armas que Antonio López Portero esgrime, las que utiliza para solucionar los problemas pictóricos que se plantea en cada uno de sus cuadros, para contarnos sin palabras las bellezas que traslada al lienzo. Y, en ellos, trasmite sus sentimientos, dado que su pintura está marcada por un instinto sensible. Es la suya una pintura nacida con la certeza de criterios, en la mirada honesta y limpia de su entorno, en la creación ante lo bello que le regala la naturaleza, todo asentado sobre un dibujo seguro y relatado con ajustado sentido del color.

Antonio López Portero es un pintor formado en la escuela andaluza. Pensar y hacer son para él dos momentos del mismo tiempo, personalidad e ilusión. El virtuosismo que practica consiste en el dominio de su sutil técnica.

Siempre consigue llevar la luz, la atrapa, tanto en sus paisajes como en bodegones de armonioso cromatismo y de efectos mágicos mezclados con elementos donde abundan las transparencias.

Portero sabe pintar, sabe decir, sabe llegar al espectador y lo consigue con pincelada lúcida, segura, que sabe tanto puntualizar como tratar el espacio, con paleta amplia, rica.

Pintor de saberes natos que alcanza siempre su objetivo.

Su obra se conserva tanto en colecciones públicas como privadas en toda la geografía española.