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‘Canto al Alma Cósmica’ – Por Estrella Ortega

El pasado viernes 5 de junio escuchamos en el Auditorio de Tenerife Adán Martín el décimo quinto programa de abono de la presente temporada de la Orquesta Sinfónica de Tenerife. Como invitados, la soprano tinerfeña Candelaria González y el pianista ruso Stanislav Khristenko, ganador de más de 25 concursos internacionales de piano, entre ellos el 59 Concurso Internacional de Música María Canals, y por ello el patrocinio de su gira por España de la Fundación Jesús Serra.

Se inició con el estreno absoluto de eCaos, Canto al Alma Cósmica del autor tinerfeño Emilio Coello, obra encargada por la Fundación de SGAE (Sociedad General de Autores y Editores) y AEOS (Asociación Española de Orquestas Sinfónicas), dentro de un programa de incentivación de la creación musical. Se trata de una composición basada en la obra poética de Maika Etxarri La Rosa del Desierto, que trata de la verdad del amor entre almas de luz desde el principio de los tiempos. Emilio Coello escribe una partitura para soprano y orquesta muy bien elaborada, donde la voz es la protagonista de los sentimientos humanos y la música es la narradora de los hechos cósmicos. Candelaria González en su cuerda mostró una buena emisión y calidad de voz, pero el texto, que era muy importante en la concepción genérica y en la comprensión del discurso musical, por la oscura articulación no fue capaz de trasmitirlo.

El Concierto para piano y orquesta nº 23 en La mayor, K 488, de Wolfgang Amadeus Mozart, en manos de Stanislav Khristenko, se aproximó al espíritu mozartiano pero quizá basculando más hacia una estética romántica, sin embargo también fue evidente que su técnica pianística es sencillamente magistral.

Después de la segunda parte, la Sinfonía en Re menor de César Franck completó la velada. Una bellísima obra dedicada a su amigo y discípulo Henri Duparc. La versión ofrecida bajo la batuta de Víctor Pablo Pérez ofreció una lectura enérgica, de gran resolución aunque poco delicada en el trazo y cierta tendencia a maximizar los matices. No obstante, hay que destacar el trabajo honesto y emotivo de nuestra formación.